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De Guipúzcoa. Juan de Zubeldia era vecino de Abalcisqueta en 1409; Martín y Juan Antonio de Zubeldia probaron su hidalguía ante la Justicia ordinaria de Amézqueta en 1774. En esta villa radicó la casa solar de Zubeldia-Aundi, de la que procedió también Juan Antonio de Zubeldia, que probó su nobleza en Villabona en 1739. Antonio y Juan de Zubeldia, hermanos, lo hicieron en Tolosa en 1769. De otra casa de Zubeldia, de la villa de Abalcisqueta, procedió Juan de Zubeldia, que casó con doña María de Zuriarrain, y fueron padres de Juan de Zubeldia y Zuriarrain, bautizado en Amézqueta el 27 de Diciembre de 1669 y casado con doña Ana María de Zubillaga, a la que hizo madre de Antonio de Zubeldia y Zubillaga, esposo de doña María Ana de Balerdi, en la que tuvo a Juan Antonio, Miguel Ignacio y Lorenzo de Zubeldia y Balerdi, que el 11 de Junio de 1804 obtuvo Real provisión de hidalguía en la Chancillería de Valladolid.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.