Vizcarrondo en castellano, o Bizkarrondo, en euskera, es el mismo apellido. En lengua vascongada quiere decir "junto a la loma" lo que hace suponer que alguna de las casas solares estuvo asentada en un lugar de estas características. Un lugar donde radicó una importante casa de este apellido fue el de Ajánguiz, del partido de Guernica, de la que procedió Antonio Jacinto de Vizcarrondo, que casó con doña Francisca de la Rentería y fueron padres de Jacinto de Vizcarrondo y de la Rentería, esposo de doña Catalina de Vasteguieta, en la que procreó a José de Vizcarrondo y Vasteguieta, bautizado en Guernica, el 22 de Febrero de 1662, que el 14 de Julio de 1694 obtuvo Real carta ejecutoria de hidalguía. Juan de Vizcarrondo, vecino de San Pedro de Luno, otorgó testamento el 1 de Febrero de 1577, fundando un mayorazgo en el que declaró heredero a su hijo natural, Antonio de Vizcarrondo, estudiante de Canónes, en Salamanca. En defecto de éste nombró sucesor a su sobrino carnal, Martín de Vizcarrondo. Pero el hijo natural, Antonio de Vizcarrondo, abandonó la carrera eclesiástica y contrajo matrimonio con doña Elvira de Basurto, de la que tuvo a Juan de Vizcarrondo, que murió niño, y a Felipa de Vizcarrondo y Basurto, que heredó el mayorazgo. Tuvo, además, una hija natural, llamada Mariana de Vizcarrondo, casada con Lope de Basozábal. Muerta la hija legítima sin sucesión, los sucesores de la hija bastarda pusieron pleito a Martín de Vizcarrondo, el sobrino, llamado en segundo lugar. Obtuvieron sentencia favorable. Otra rama hubo en Navarra, en el valle del Baztán. Del lugar de Zumarramundi, en Navarra procedió don Lorenzo de Vizcarrondo y Tellechea, que fue regidor en 1.669, padre de don Francisco de Vizcarrondo y Barnechea, de la misma naturaleza, que se trasladó a Estepona donde fundó casa solar.
Escudos de Armas del apellido:
Escudo jaquelado de plata y sable, que son los del valle del Baztán.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño.
