Una casa, denominada de Valle, hubo en el Concejo de Abanto y Ciérvana, del partido de Valmaseda (Vizcaya), y una rama apellidada del Valle pasó al Concejo de Llanteno, del Ayuntamiento de Ayala y partido de Amurrio (Álava). Procede el linaje de Valle, en las Vascongadas, de Pero Sánchez del Castillo (hijo mayor, bastardo, de Pero Sánchez Porra de Muñatones), de quien nació Iñigo Sánchez del Valle, casado con una hija de Juan Rubio, labrador rico. Su hijo primogénito se llamó Pero Sánchez del Valle y fue padre de Iñigo Ruiz del Valle, de quien desciende esta familia. De la casa de San Román de Ciérvana procedió Simón de Valle, esposo de doña Lucía de las Llanas, y ambos padres de Pedro de Valle y de las Llanas, bautizado en San Román de Ciérvana el 1 de Enero de 1691, que casó con doña Josefa de Puerto a la que hizo madre de Pedro de Valle y de Puerto, bautizado en San Román de Ciérvana el 9 de Diciembre de 1725, que contrajo matrimonio con doña Teresa del Barco y procrearon a Manuel de Valle y Barco, bautizado en San Román de Ciérvana el 3 de Enero de 1751, que el 22 de Julio de 1793, ganó Real provisión de Vizcainía en ln Chancillería de Valladolid. De la rama del Valle, que pasó a Llanteno, fue Juan del Valle, que se unió en matrimonio con doña Marcela de la Llosa, y de esta unión nació Juan del Valle y de la Llosa, bautizado en Abanto el 30 de Noviembre de 1694, que celebró su enlace con doña María Cruz de Saráchaga. Fue su hijo Pedro del Valle y Saráchaga, bautizado en Llanteno el 22 de Julio de 1727 y casado con doña Catalina Ruiz de Vallejo, a la que hizo madre de José Antonio, bautizado el 26 de Abril de 1762; Francisco Antonio, bautizado el 17 de Marzo de 1766, y Manuel Antonio del Valle y Ruiz de Vallejo, bautizado el 15 de Julio de 1769. Estos tres hermanos ganaron Real provisión de Vizcainía en la Chancillería de Valladolid, el 20 de Diciembre de 1788 y el 14 de Diciembre de 1789.
Escudos de Armas del apellido:
Partido: 1º, de azur, con un menguante de plata, y cinco estrellas de oro, puestas en sotuer, y 2º, de plata, con un castillo de gules. Algunos colocan las estrellas en palo entre las dos puntas del menguante, y añaden una bordura general, lisa y de oro. Divisa: "El que más vale no vale tanto como Valle vale", puesta en letras de oro sobre un volante de azur.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.
