Este noble y antiguo linaje es originario del Principado de Cataluña.
Antonio de Vilaplana y de Berenguer, natural y Ciudadano Honrado de Lérida, Doctor en ambos Derechos y Oidor de la Real Audiencia de Cataluña, obtuvo privilegio de Caballero del Principado de Cataluña, dado por Don Carlos II, en Madrid, el 4 de Agosto de 1672, y el de Noble de dicho Principado, por el mismo monarca, en Madrid, el 10 de Marzo de 1694. Su casa recayó, por enlace, en la de los Andreu, de Gerona. Era hijo de José de Vilaplana, natural y Ciudadano Honrado de Lérida y Doctor en Derecho, y padre de Manuel de Vilaplana y de Portas, quien fue habilitado con su padre, por el Brazo Militar en las Cortes del Principado de Cataluña en 1701 y 1705.
Pedro Juan de Vilaplana, natural de Montbúy (Barcelona), fue agraciado con el privilegio de Caballero del Principado, otorgado por don Juan de Lanuza, en Barcelona, el 15 de Abril de 1494.
Andrés de Vilaplana, natural y Síndico de Gerona, consiguió el privilegio de Caballero del Principado, firmado en Binéfar (Huesca) por Don Felipe II, el 7 de Diciembre de 1585. Antonio de Vilaplana, Doncel de Cervera (Lérida), Veguer de Cervera en 1471 y de Urgel en 1494, fue elevado a Caballero de la Espuela Dorada del Principado de Cataluña, por el Rey Don Juan II de Aragón, quien asistió como tal a las Cortes de Cervera de 1468, habilitado por el Brazo Militar. Era nieto de Antonio Vilaplana, Burgués Honrado de Cervera, quien asistió como Síndico de Cervera del Brazo Real en las Cortes del Principado de Cataluña, en 1412.
Felipe de Vilaplana y Fragnani hizo consultar sobre privilegio de Caballero en 1728.
Bernardo Vilaplana, Burgués de Santpedor, asistió como Síndico de Santpedor y de Prats del Rey del Brazo Real en las Cortes del Principado de Cataluña, en 1454.
Una familia denominada, por vinculación, Vilaplana-Copóns, ostentó la Castellanía de Copóns y el Señorío de Vallcereny.
En Lérida:
Vecino y Doncel de la ciudad de Cervera (Lérida), fue:
I. Antonio de Vilaplana, Veguer de Urgel, que asistió en calidad de caballero a las Cortes de Perpiñán y Barcelona de 1473-1479. Fue
padre de
II. Juan de Vilaplana, Carlán de Salses, que asistió como Doncel a las Cortes de Barcelona de 1519. Fue padre de
III. Juan Genís de Vilaplana y Masdemunt, doncel de Perpiñán, asistente a las Cortes de Monzón de 1563. Fue padre de
IV. Antonio de Vilaplana y Seragut de Perapertussa, Señor de Balsereny, asistente a las Cortes de Monzón de 1585. Fue padre de
V. Antonio de Vilaplana y de Agulló, Señor del Castillo de Balsereny, Carlán de Soler de Vall y de Copóns, Santa María del Camí, Albarells y Porcarises, Señor de Durban, fue habilitado por el Brazo Militar en las Cortes del Principado de Cataluña, en 1626.
En Alicante:
Vecinos del lugar de Millena, perteneciente al partido judicial de Alcoy (Alicante), fueron:
I. Mariano Vilaplana, quien contrajo matrimonio con Ana María Blanes, naciendo de esta unión:
II. Hermenegildo Vilaplana y Blanes, natural de Millena, quien casó con Micaela Catala y Domínguez, natural de Benifayó, en Valencia (hija de Germiniano Catala y de Francisca Domínguez). Fueron padres de
III. José Vilaplana y Catalá, bautizado en la parroquia de San José de Millena el 15 de Febrero de 1768, quien casó en Aguas (Alicante) el 14 de Febrero de 1795 con María Rafaela Iborra e Iborra, natural de Aguas el 4 de Mayo de 1776 (hija de Gil Iborra y de Tomasa Iborra, natural de Aguas). De este matrimonio nació
IV. Angel Vilaplana y Iborra, bautizado en la parroquia de San José de Millena el 2 de Agosto de 1812, Abogado, quien contrajo matrimonio en Alcoy (Alicante) el 8 de Agosto de 1837 con María Rosa Juliá, bautizada en la parroquia de Santa Marta de Alcoy el 21 de Enero de 1815 (hija de Antonio Juliá y de María Silvestre, ambos naturales de Alcoy). De este enlace nació V. Angel Vilaplana y Juliá, bautizado en la parroquia de Santa María de Cocentaina (Alicante) el 17 de Febrero de 1851, quien probó su nobleza para ingresar en la Real Compañía de Guardias Marinas.
Escudos de Armas del apellido:
Los de Gerona: En campo de gules, una muralla de cinco almenas de plata (tres enteras y dos medias), portalada de gules y mazonada de sable. Francisco Xavier de Garma y Durán no indica que sea portalada de gules. Los Vilaplana de Cervera (Lérida), según Miguel de Salazar, traen: En campo de gules, un castillo de plata, de dos torres, con las almenas derribadas. Otros: En gules, una villa de plata con dos torres, aclarada de gules y mazonadas de sable. Bordura denticulada de plata. Otros: En campo de gules, una villa con dos torres de plata, mazonadas de sable. Bordura componada de plata. Otros señalan que la villa es aclarada de gules. Los de Gerona: Escudo partido: 1°, en campo de oro, una villa, y 2°, en campo de oro, tres cardos de sinople. Los de Lérida: Escudo cortado: 1°, en campo de sinople, una villa con torre y murallas, y 2°, en campo de azur, un sol radiante de oro. Los Vilaplana, de Cervera, usan: Un castillo de plata, portalado de gules, mazonado de sable, de cuatro torres, y tres merletas, puestas entre cada torre Otros ponen un castillo con dos torres, alternando con tres merletas, y añaden una bordura con piezas (sic). Otros: En campo de gules, una villa de plata, aclarada de gules y mazonada de sable. Otros Vilaplana: En campo de gules, un león, naciente, de oro, linguado y uñado, de sable.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. El cardo simboliza un corazón noblemente humilde, pero tan cuidadoso de su honor, que defiende con su espada el lustre de su linaje. También representa la austeridad y la independencia.
