Esta gran familia, en cuya segunda raza encontramos una hija tan ilustre como fue la madre del glorioso San Ignacio de Loyola, no ha sido debidamente historiada por la generalidad de los autores, que ni han puntualizado su origen ni han mostrado el enlace de sus diferentes ramas, de las que, una rama se estableció en el mediodía del reino de Valencia, y a causa de la pronunciación de aquella comarca transformó el apellido en «Belda», por lo que será examinada en otro lugar de esta obra. Los Balda de la primera raza radicaban en Azcoitia (Guipúzcoa), y tenían su casa solar y palacio en la jurisdición de dicha villa, en una eminencia que la dominaba. Era casa de pariente mayor y del bando gamboíno, y solar muy conocido y de la primera estimación y antigüedad de la provincia de Guipúzcoa. Lope García de Salazar dice en sus «Bienandanzas e fortunas», que el linaje de Balda era el más importante después del de Gamboa, entre los que pertenecían al bando gamboino; pero de la lectura de la citada obra se deduce que en los primeros tiempos fue el principal del bando, dentro de la provincia, sin que el de Gamboa prevaleciera sobre él hasta los últimos tiempos. Su genealogía puede verse en nuestra «Enciclopedia Heráldica y Genealógica». Se extendieron los Balda por Navarra, fundando nuevas casas en la villa de Dicastillo, del partido judicial de Estella; en el lugar de Arriba, del Ayuntamiento de Arraiz y partido judicial de Pamplona, y en la villa de Betelu, del mismo partido.También pasaron a la Rioja, morando en San Vicente de Sonsierra y Albelda de Iregua, la primera, del partido judicial de Haro y la segunda del de Logroño. RAMA DE VALENCIA La rama de Balda establecida en Valencia es originaria, de la casa de la jurisdición de la villa de Azcoitia (Guipúzcoa), y florecía ya en dicha ciudad levantina en mediados del siglo XVI. Fue su progenitor I. Pedro de Balda, que nació en la villa de Moya, del partido judicial de Cañete (Cuenca), pero que era descendiente de la casa Balda, de Azcoitia. Este caballero se trasladó a Valencia, donde casó con doña Beatriz Arma de Leriza, natural de dicha capital. En Valencia fue correo mayor y familiar del Santo Oficio, y dejó por legítimo hijo y sucesor a II. Fernando de Balda, natural de Valencia, correo mayor de esta ciudad y familiar del Santo Oficio, contrajo matrimonio con doña Isabel de Moya, natural de Cuenca (hija de Rodrigo de Moya, natural de Villanueva de los Escuderos, en la misma provincia, y de doña Isabel de Moya, natural de Villarejo de Fuentes, villa de Cuenca también.
Escudos de Armas del apellido:
El primitivo escudo de la casa de Balda, de la jurisdicción de la villa de Azcoitia, era: De oro, con cinco bandas de sable. Luego ese escudo primitivo fue organizado así: De plata, con un roble de sinople, de cuyas ramas pende, sobre el tronco, un escudete de oro con las cinco bandas de sable, y al pie del árbol, un jabalí andante de sable, perseguido por cuatro perros blancos, dos a la derecha y otros dos a la izquierda, formando como una una orla al escudete central. Estas son las armas que en un escudo antiquísimo ofrece aun hoy día en su fachada el solar de Balda, no obstante lo cual manifiesta Domingo de Lizaso y lo ratifica el «Nobiliario Vascongado anónimo», que las armas de la casa-palacio de Balda eran: De azur, con una banda de oro acompañada de cuatro panelas de sinople, dos a cada lado. En cambio, Isasti, Viciana, Hita, Villa y otros autores señalan a los Balda estas otras: En campo de gules, una torre de oro (otros pintan un castillo), aclarada de azur y mazonada de sable, bordura jaquelada de azur y plata. Todos estos escudos, sin embargo, son propios de los Balda. Los dos primeros que hemos descrito, son, como ya se sabe, los primitivos. El que señalan Isasti, Viciana y otros autores, pertenece a la rama de Valencia y sus líneas de Andalucía y Castilla. Y aun hay escudos de Balda distintos de los ya expuestos, pues en los documentos de la Nobleza de Navarra, relativos a la información que hicieron los hermanos Pedro y Juan de Balda, vecinos de Estella y Dicastillo, respectivamente, se dice que sus armas eran: «Un corazón (panela), en campo colorado.» La casa de la villa de Betelu, también en Navarra, tiene estas otras armas: De sinople, con cinco panelas de gules, puestas en sotuer. Pero este escudo no era propio de la familia Balda, sino de todos los linajes nobles de dicha villa. Francisco Lozano dice, finalmente, que en Guipúzcoa hubo Baldas que ostentaron este escudo cortado: 1º, de sable, con una banda de oro, acompañada de cuatro panelas del mismo metal, dos a cada lado; medio partido de oro, con una torre de azur, con homenaje, acostado de cuatro estrellas de gules, dos a cada lado, y en lo alto de dicho homenaje una bandera de dos puntas de plata y gules, y 2º, de plata, con tres calderas de sable.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bandera es la señal o insignia con que se distingue a un cuerpo de tropa. Símbolo de poder y de señorío sobre huestes y vasallos. La bandera se usaba más en timbres que como divisa del escudo, sin embargo, dentro del blasón suele proceder de caballeros que pertenecieron a la Orden Militar "Caballería de la Razón", que fundó Don Juan I, rey de Castilla, en el año 1385, usando como divisa un estandarte. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
