Apelativo con que en vascuence se designa el núcleo de casas de una anteiglesia, merindad o villa, que con los caseríos diseminados formaban una municipalidad en Vizcaya, donde tuvo su origen el apellido que nos ocupa. Entroncó con los Gispert y pasó a Guipúzcoa y Navarra, como veremos después. En Vizcaya hallamos casas Uría en la parroquia de San Pedro de Murueta, barrio de Ayazaza, que hoy pertenece al Ayuntamiento de Orozco y partido de Bilbao; en la anteiglesia de Guecho, del mismo partido; en la de Líbano de Arrieta, del Ayuntamiento de Arrieta y partido de Guernica, y en la anteiglesia de Zarátamo y villa de Elorrio, del partido de Durango. En Guipúzcoa radicaron los Uría en la villa de Azcóitia, del partido de Azpéitia. De todas estas casas nos ocuparemos a continuación, siquiera sucintamente. De la casa del barrio de Ayazaza, en la parroquia de San Pedro de Murueta, procedió Antonio de Uría y Ayazaza, casado con doña María Tomása de la Presa, a la que hizo madre de Juan de Uría y Ayazaza y de la Presa, que casó con doña María Marúnez de Pagazaurtundúa, y fueron padres de Juan de Uría Ayazaza y Martínez, bautizado en San Pedro de Murueta, el 29 de Julio de 1720, que se unió en matrimonio con doña María Antonia de Irrugaeta, y procrearon a Tomás de Uría Ayazaza y Urrugaeta, bautizado en San Pedro de Murueta el 22 de Diciembre de 1758, que celebró su enlace con doña Josefa de Lecanda, naciendo de esta unión Manuel de Uría Ayazaza y Lecanda, bautizado en San Pedro de Lanuza, Valle de Llodio (Álava), el 25 de Agosto de 1782. Se avecindó en Pancorbo (Burgos), donde contrajo matrimonio en 1805 con doña Antonia Pérez. Incoó expediente de Vizcainía en la Chancillería de Valladolid, obteniendo Real provisión el 31 de Mayo de 1824. Del citado Valle de Orozco fue Juan de Uría, que en su mujer, doña María López de Nafarrondo, tuvo a Diego de Uría y Nafarrondo, que casó con doña Catalina Basterra, y procrearon a Pedro de Uría y Basterra, bautizado en Urgoiti, lugar del Concejo de Galdácano, también en Vizcaya, el 9 de Febrero de 1658, que tuvo por esposa a doña Ana de Arcocha, a la que hizo madre de Domingo de Uría y Arcocha, marido de doña María Cruz de Uribarri, de la que tuvo a Domingo de Uría y Uribarri, bautizado en el Valle de Orozco el 2 de Octubre de 1754. Se avecindó en Torrelaguna (Madrid), y el 2 de Febrero de 1789 ganó Real provisión de hidalguía en la Chancillería de Valladolid. Del mismo Valle de Orozco era natural Andrés de Uría, esposo de doña María Juanes de Ugalde, de la que tuvo a Miguel de Uria y Ugalde, casado con doña Francisca de Bea, en la que procreó a Martín de Uría y Bea, bautizado en el Valle de Orozco el 9 de Enero de 1663, que celebró su enlace con doña Ana de Leira Briones, y fueron padres de Martín de Uría y Leira, bautizado en Trevijana (Rioja), el 17 de Octubre de 1709. Se avecindó en la ciudad de Frías (Burgos), y el 17 de Diciembre de 1773, ganó Real provisión de Vizcainía en la Real Chancillería de Valladolid. También fue del Valle de Orozco Andrés de Uría, casado con doña María Juanes de Ugalde, a la que hizo madre de Miguel de Uría y Ugalde, bautizado en Albisu Elejaga el 12 de Mayo de 1616, que contrajo matrimonio con doña Ángela de Bea y procrearon a Andrés de Uría y Bea, bautizado en Albisu Elejaga el 12 de Mayo de 1650, que tuvo por esposa a doña Catalina de Isasi, y fueron padres de Andrés de Uría e Isasi, bautizado en Ribavellosa (Rioja), el 8 de Noviembre de 1694, que hizo información en Santa Gadea (Burgos), y se unió en matrimonio con doña Felipa Montejo, naciendo de este enlace Francisco de Uría y Montejo, bautizado en Santa Gadea el 12 de Abril de 1724, que en su mujer, doña María Santos Salazar, tuvo a Matías de Uría Salazar, bautizado en Santa Gadea el 3 de Marzo de 1752, que fue Administrador de Tabacos en Santa Cruz de Mudela (Ciudad-Real), y obtuvo Real provisión de Vizcainía en la Chancillería de Valladolid el 16 de Junio de 1790. De la anteiglesia de Guecho procedió Juan de Uría Mújica, que casó con doña Antonia de Saráchaga, y fueron padres de Matías Sanz de Uría y Saráchaga, esposo de doña Francisca de Sarria, a la que hizo madre de Juan de Uría y Sarria, bautizado en Guecho el 5 de Enero de 1692, que contrajo matrimonio con doña Uriola Gobela y Alando y procrearon a Manuel de Uría y Gobela, bautizado en Guecho el 28 de Mayo de 1735, que celebró su enlace con doña Antonia de Fanarraga y Urrutia, naciendo de esta unión Antonio de Uría y Fanarraga, bautizado en Guecho el 17 de Enero de 1757, que pasó a Lima (Perú), y el 14 de Agosto de 1792 ganó Real provisión de Vizcainía en la Chancillería de Valladolid. De la casa de Uría, en Líbano de Arrieta, descendió Juan de Uría, que en su mujer, doña Marina de Urquisarri, procreó a Juan de Uría y Urquisarri, que casó con doña María Antonia de Alday, y fueron padres de Juan de Uría y Alday, bautizado en Líbano de Arrieta el 23 de Julio de 1716, que se unió en matrimonio con doña Catalina de Elorriaga, y tuvieron a Juan de Uría y Elorriaga, bautizado en Líbano de Ardeta el 19 de Septiembre de 1742, casado con doña Águeda de Arriortúa, y ambos padres de Juan Bautista, Antonia, María Nicolasa y Juan Julián de Uría y Arriortúa, los dos primeros naturales de Bilbao y los otros de Cádiz, que el 1 de Octubre de 1793 ganaron otra Real provisión de Vizcainía en la misma Chancillería. De la villa de Elorrio fueron Agustín y José de Uría y Jáuregui, bautizados en la citada villa el 6 de Febrero de 1739 y el 9 de Octubre de 1748, respectivamente, que pasaron a Indias, y el 19 de Julio de 1770 obtuvieron Real provisión de hidalguía en la Chancillería de Valladolid. De la villa guipuzcoana de Azcóitia fue Isidro de Uría Galin, que casó con doña Juana Benigna de Aróstegui y Gandarias, cuya ascendencia quedó referida en la información del apellido Aróstegui. Distinguióse este caballero en la última guerra civil, pues fue el primero que, abandonando a su esposa e hijos y reuniendo un considerable número de voluntarios, se puso a las Ordenes de Lizárraga, al frente del octavo batallón de Guipúzcoa, y más tarde, para tomar parte en las operaciones de Portugalete y Bilbao, organizó el quinto y sexto batallones de Guipúzcoa, al frente de los cuales marchó a Somorrostro, estando aun convaleciente de una herida que le atravesaba el homóplato y que recibió en la acción de Loyola y Azcóitia. Dicha herida se le renovó por efecto de las marchas forzadas, muriendo en Alonsótegui, siendo enterrado en Sodupe, en la misma fosa que el heroico general don Cástor de Andechaga, muerto el mismo día en la famosa batalla de Somorrostro. Dejó los siguientes hijos: Gregorio María de Uría y Aróstegui, que se destacó como escritor con sus ponderados artículos bajo el seudónimo de Aiseerrota; Ángeles de Uría y Aróstegui, Claudio de Uría y Aróstegui, Eugenio de Uría y Aróstegui y Plácido de Uria y Aróstegui. Gregorio María de Uría y Aróstegui, hijo primogénito, contrajo matrimonio con doña María de Aranguren, de la noble casa de Iturbe de Villarreal de Urrechu, naciendo de esta unión Rosario de Uría y Aranguren; Mateo de Uría y Aranguren y Antonio de Uría y Aranguren.
Escudos de Armas del apellido:
Según el Doctor Labayru: «De oro, con una barra de sable en la cabeza del escudo y dos bandas, paralelas y verticales». Se trata de un escudo que tiene el campo de oro, con dos palos de sable, y el jefe también de sable. Las casas de las anteiglesias de Guecho y de Zarátamo: De oro, con una torre de piedra. Otros: De oro, con una banda jaquelada de tres Ordenes de jaqueles de plata y gules, acompañada de dos veneras de gules, una a cada lado.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
