Hubo casas de este linaje en las villas de Bermeo, del partido de Guernica y de Ondárroa, del de Marquina, en Vizcaya, y en Vergara y Anzuola, ésta del partido de Azpéitia, en Guipúzcoa. José Martín de Uranga probó su hidalguía en Urnieta, en 1804; Juan Bautista de Uranga y otros, en Tolosa, en 1757; Ignacio de Uranga, en Villarreal de Urrechu, en 1749; Pedro de Uranga, en Villafranca, en 1751; otro Pedro de Uranga, en Beizama, en 1617, e Hilario de Uranga, en 1656; Ignacio de Uranga, en Irún, en 1740, y otro Ignacio de Uranga, en Azpéitia, en 1767. Eugenio de Uranga y Michelena, natural de Ataun (Guipúzcoa), residió en Cartagena de Indias, y el 9 de Julio de 1834 ingresó en la Orden de Alcántara, como premio a los servicios prestados durante una gran epidemia. Juan José de Uranga y Azcune, natural de Salvagerra de Álava, fue General carlista, y creado por el Pretendiente, el 26 de Agosto de 1840, Conde de Elciego. También le concedió el Collar de Carlos III. En el siglo XVIII existió en Guipúzcoa un fabricante de papel apellidado Uranga. Antonio de Uranga Tellería, nacido en Berrobí (Guipúzcoa), fue Caballero de la Orden de Santiago, con fecha 9 de Abril de 1716. La casa de Uranga es filial de la navarra de los Bidaurre.
Escudos de Armas del apellido:
De oro, con una faja de azur, acompañada, en lo alto, de un lobo andante, de sable, y en lo bajo, de una torre de azur, aclarada de plata. Bordura de plata, con ocho flores de lis de gules. Divisa: «Cantemus Domino Gloriose», puesta en letras de oro, sobre un volante de azur. Otros, los de Azpeitia: En campo de oro, un peñasco pardo, del que brotan unas carrascas de sinople, y atravesado a ellas, un jabalí de sable, perseguido por un hombre con un venablo en la mano.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.
