Tienda online de heráldica en diversos materiales

Algunos autores identifican este apellido con el de Uncela, pero nosotros preferimos estudiarlo separadamente porque hay notables diferencias en sus armas, y también porque algunas casas y genealogías son completamente distintas. Dice Lope García de Salazar que éste fue linaje poderoso, del que procedió Lope Ortiz de Unzueta, a quien heredó su hijo Pedro López de Unzueta, que casó con una señora de la familia de Marzana y procreó a Ochoa Ruiz de Unzueta, que celebró su enlace con una hija de Juan López de Galbán, naciendo de esta unión Lope de Unzueta, que casó con una señora de la Casa de Zaldívar. Sus hijos continuaron el apellido, residiendo, la mitad de ellos, en Vizcaya, y la otra mitad, en Guipúzcoa. Desde muy antiguo radicó en la anteiglesia de Cenarruza, del partido de Marquina (Vizcaya), una casa armera de este apellido, que algunos autores consideran fue el primitivo solar. Otra hubo en la villa de Orozco, del partido de Bilbao; otra en esta misma villa, y otra en las Encartaciones. En Guipúzcoa hallamos casas de Unzueta en la villa de Eíbar, del partido de Vergara, y en Álava, en el lugar de Ascoaga, del Ayuntamiento de Aramayona y partido de Vitoria. Ochoa de Unzueta suscribió en 1353 el tratado de treguas de Juan de Avendaño y sus parientes con la villa de Bilbao, confirmado por Don Tello, Señor de Vizcaya, el 28 de Noviembre del mismo año. En 1392, Pedro López de Unzueta, Señor del solar de Unzueta, celebró un convenio con el Concejo de Miranda de Iraurqui, cercano a Azcóitia, en Guipúzcoa. De la casa de Bilbao partió una rama a Chile, y de ella fue Manuel Fernando de Unzueta, bautizado en Bilbao, que casó en la ciudad de Concepción con doña Manuela Isabel de Ibieta y Espinosa. Con sucesión. De la casa de la villa de Eíbar fue Sancho Sáenz de Unzueta, que casó, por los años de 1452, con doña María López de Ibarra, heredera del solar de Ibarra, en la citada villa. López de Unzueta fue vecino de Oñate y cofrade de la Hermandad de Nuestra Señora de Aránzazu; otro Lope de Unzueta, también vecino de Oñate, pasó a las guerras de Italia, donde murió en 1530. Había casado con doña María López de Lazárraga, a la que hizo madre de Francisco y María de Unzueta y Lazárraga. Juan Bautista de Unzueta probó su hidalguía ante la Justicia ordinaria de Mondragón, en 1657; Juan José de Unzueta, ante la de Oñate, en 1763; Juan de Unzueta, ante la de Arechavaleta, en 1773; Nicolás y Domingo de Unzueta, ante la de Mondragón, en 1725; Diego de Unzueta, ante la de Motrico, en 1715, y Juan de Unzueta, ante la de Escoriaza, en 1773. Juan López de Unzueta, natural de Arechavaleta, casó con doña Petronila de Galarza, natural de Galarza, en 1609. Pedro de Unzueta y Arrizabalaga fue Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó en 1622. Juan de Unzueta ingresó en la Orden de Calatrava en 1648. Ambos Caballeros eran naturales de Eíbar. Francisco Domingo de Unzueta, también de Eíbar, vistió el hábito de Santiago en 1633. De la casa del lugar de Ascoaga fue Juan de Unzueta, esposo de doña María López de Marmela, y ambos, padres de Pedro González de Unzueta, que casó con doña María Ibáñez de Urrutia, a la que hizo madre de Antonio de Unzueta y Urrutia, bautizado el 10 de Agosto de 1658, que se unió en matrimonio con doña Francisca Zuazúa y Mújica, de la que tuvo a Sebastián de Unzueta y Zuazúa, bautizado en Ascoaga el 20 de Enero de 1691, que celebró su enlace con doña Marina de Aréjola y Leiva, naciendo de esta unión Juan de Unzueta y Aréjola, bautizado en Ascoaga el 27 de Julio de 1722, que casó con doña Antonia de Urigoitia, y fueron padres de Diego Prudencio y Juan Ignacio de Unzueta y Urigoitia. Diego, el mayor, bautizado en Ascoaga el 20 de Noviembre de 1746, fue vecino de Briones (Rioja), y el 20 de Mayo de 1816 obtuvo Real provisión de hidalguía en la Chancillería de Valladolid.

Escudos de Armas del apellido:
La casa de las Encartaciones, y en Vizcaya: De oro, con una cruz de gules, hueca y floreteada, cantonada de cuatro panelas de gules. La casa de Eíbar: De oro, con un árbol de sinople y tres lobos de sable, cebados de sendos corderos de plata, atravesados al pie del tronco. Bordura de gules, con nueve sotueres de oro, alternando con unas letras del mismo metal, que dicen: «Todos Magnánimos». La variante de Eilbar: En campo de plata, un roble terrasado, de sinople, atravesado de dos lobos de sable, pasantes, lampasados de gules; bordura de gules, con ocho aspas de oro. Divisa: "Todos magnánimos".    

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El cordero es el símbolo de la insigne y militar Orden del Toisón de oro, instituida por Felipe II en 1429, y lo llevaron en sus escudos sus caballeros y descendientes. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.