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Advierte Francisco Piferrer que a los apellidos Torrente y Torrentó se les considera, por su origen, como variantes del catalán denominado "Torrent", ya recogido anteriormente.
En lo que atañe a Torrentó, acaso esté en lo cierto, aunque no se cuida de justificarlo, pues las armas que le asigna tienen evidente parecido con uno de los blasones de Torrent. En lo que se refiere a Torrente, es posible que su advertencia sea también atinada, a pesar de que tampoco pone nada de su parte para que así lo estimemos. No obstante, hemos dado con un tratadista (entre los diversos que hemos consultado para intentar esclarecer ambos extremos), que sin aludir en absoluto ni a la advertencia de Piferrer, ni a la pretendida identidad de los apellidos Torrent y Torrente, se concreta a describir como propio del segundo uno de los escudos del primero. Este autor es García Ciprés, y aportamos su escueto dato a título informativo.
En Cataluña tuvo casas solares en Sant Llorenç Dosmunts (Barcelona), su dueño Joan Torrentó, documentada en la Fogueración catalana de 1553, y en la provincia de Huesca. En las provincias de La Coruña, Huesca, Pontevedra y Valencia y región de Asturias existen lugares denominados Torrente, que quizás tengan relación con este linaje. Berenguer Torrente fue fundador de la Orden de Montesa.
Fueron religiosos de la Orden de San Juan de Jerusalén: Gaspar Torrente de Ramón, natural de Sena, fraile conventual (hijo de Jaime Torrente y de Jaima de Ramón), en 1535; y Antonio Torrente, natural de Sena, en 1555.
Francisco de Torrente y Torres, bautizado en Santa Eulalia de Dena (Pontevedra) el 11 de Diciembre de 1680, probó su limpieza de sangre para ingresar en el Colegio de Fonseca, de Santiago de Compostela (La Coruña), en 1702. Era hijo de Gabriel de Torrente y Rivas, natural del lugar de Torrente, de la parroquia de Santa María de Conjo (La Coruña), y de María de Torres Barreiro, de la feligresía de Dena; nieto paterno de Gabriel de Torrente, natural de Conjo, y de Catalina Fabeiro, natural de Retén, en Santa María de Iria, y biznieto paterno de Rodrigo Torrente y de Dominga Miramontes, naturales Conjo (La Coruña).
Mariano Torrente Abadal Alsina y Llana, natural de Zaragoza y originario de Arenys de Munt (Barcelona), ingresó en los colegiales del Mayor de San Ildefonso y menores de Alcalá, en 1777.

La heráldica y la genealogía del tronco de un linaje procede de los expedientes personales de los caballeros que pretendían ingresar en alguna de las Ordenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara, Montesa y San Juan de Jerusalén. Estos expedientes se contrastaban en el entorno de sus Casas Solariegas por multitud de testigos, algunos de ellos rubricaban sus declaraciones en el mismo documento. Una vez se despachaba el hábito de la Orden correspondiente por el Maestre, se custodiaban los expedientes de ingreso en los "Caput Ordinis" o Casa Central de las Ordenes. Posteriormente se centralizaron en el Consejo de Ordenes y mas tarde, con la desamortización, pasaron a la Sección de Ordenes Militares del Archivo Histórico Nacional. Las recopilaciones de linajes en obras heráldicas y genealógicas han sido numerosas, pero aun así muchos linajes han quedado fuera de estos estudios por no haber vestido el hábito de las Ordenes Militares o incluso por haber cambiado la grafía de sus apellidos en el devenir de los siglos.   

Escudos de Armas del apellido:
Las que Piferrer asigna a Torrentó: En campo de plata, una torre de azur, aclarada de oro, puesta sobre ondas de azur y plata, y bordura de este metal con ocho flores de lis de
azur. Este escudo tiene evidente parecido con el que figura en el sello de Pere des Torrent.
Las que García Ciprés asigna a Torrente: En campo de gules, un monte de oro, y en la punta del escudo ondas de azur y plata. Que es el mismo de la casa de Torrent, de la villa
de Constantí.
Los de Benabarre (Huesca) traen: En campo de gules, sobre terraza de sinople, una casa solariega de plata, sumada de un pendón de plata.
Los de Campo, de la comarca de Ribagorza (Huesca), usan: Escudo cortado: 1°, en campo de gules, un pueyo de oro, y 2°, en campo de plata, tres fajas ondeadas de azur, Los de Angüés (Huesca) usan: Escudo cuartelado, con esmaltes a inquirir: 1°, un ave ranersada; 2°, un castillo; 3°, cuatro palos, y 4°, dos águilas acoladas.
Algunos Torrente: En campo de plata, dos dardos, de sable, puestos en palo.         

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.