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El cronista mosén Jaime Febrer hace mención en sus Trovas del caballero Jaime Torrelles, afirmando que tenía su antiguo solar en Aragón; que era capitán de la guardia del rey; que intervino en la toma del Puig y en otras importantes acciones ostentando la divisa de su casa, bien notoria, y que el monarca le premió dándole la casa del moro Mahofat y 2.000 tahullas de tierra plantada de viña, en el término de Quarte (Arbuixech). Los Torrelles de Cataluña fundaron casa en el lugar de Pallejá, del partido judicial de Sant Feliú de Llobregat y provincia de Barcelona. Otra crearon en la villa de Peralada. que pertenece al partido judicial de Figueres y provincia de Gerona. En ambas casas se veía un escudo de armas exactamente igual al que t:raía el caballero Jaime Torrelles, citado por mosén Jaime Febrer y al usado por los Torrelles aragoneses, dato que también atestigua la procedencia aragonesa de los Torrelles catalanes. Idéntico escudo se veía en la sepultura de Guillermo de Torrelles, siglo XIV, en el claustro de la catedral de Tortosa. Y el mismo y único, igualmente, asignan a Torrelles los heraldistas de Aragón y Cataluña que hemos consultado. En la ciudad de Barcelona moraron también los Torrelles. Enlazaron con nobles familias catalanas y algunos fueron caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, y barones de la Roca y condes de Iscla.  

Escudos de Armas del apellido:
En campo de oro, tres torres de azur, aclaradas de plata y puestas en triángulo. Estas son las armas puras y propias del linaje de Torrelles según los autorizados testimonios a que nos hemos referido en anteriores líneas. También constan así en expedientes de pruebas de nobleza de la Orden de San Juan. García Ciprés, equivocadamente, dice que las torres son de plata y el campo de azur.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza.