De Aragón, de donde pasó a Cataluña y Valencia y se extendió por toda la Península. Algunos afirman que el solar original de este noble linaje estuvo en las montañas y encartaciones de Vizcaya, en el valle de Ayala, en el lugar de Aquiana, que llamaron Arrave. De ahí pasó a las Encartaciones.También se extendió por toda la Rioja. Ahora bien, los citados tratadistas entre los que se encuentra don Francisco Piferrer, señalan que este linaje es una línea o ramificación de la gran casa de Salazar de San Pelayo. Este linaje ha producido varones eminentes no sólo en las armas sino también en las letras que siempre han servido fielmente a sus reyes. Algunos ya estaban junto al santo rey Fernando en la conquista de Sevilla donde se distinguieron por el valor demostrado en el combate. Otros, con su naves, junto a las genovesas, ayudaron a que la ciudad fuera conquistada en un plazo de tiempo relativamente muy breve. Otros de este apellido sirvieron a los Reyes Católicos, don Fernando y doña Isabel en la batalla que se libró entre Toro y Zamora con el rey de Portugal, en 1 de marzo de 1.476. El soberano del vecino país, Portugal, pretendía ser rey de Castilla, por estar casado con doña Juana, a la que llamaban "la Beltraneja", y a la que gran parte de la nobleza castellana, la acusaba de no ser hija del rey don Enrique IV, de Castilla, sino bastarda habida de los amores entre la reina y un caballero llamado don Beltrán de la Cueva, y de ahí el peyorativo que la aplicaban de "la Beltraneja", asunto no muy claro, puesto que no existían pruebas de que tal acusación fuera cierta, pero era el único modo de separarla del trono que así heredaba su hermana Isabel. Mosén Jaime Febrer menciona a Pedro de Torralba, que ayudó a don Jaime I de Aragón en la conquista de Valencia.
Escudos de Armas del apellido:
De sinople, con una torre de plata, aclarada de azur y mazonada de sable, y bordura de oro con cinco panelas de gules. En el jefe de esta bordura, una cabeza de moro, de sable, sangrante, tocada con turbante de azur con listas de plata. Divisa: «Turris'in armis rubea sed pace peralba», puesta en letras de plata, sobre un volante de sinople. Pedro de Torralba, mencionado por mosén Jaime Febrer, traía, según lo testimonia el mismo cronista: En campo de sinople, una torre de plata. Iguales armas usaron los Torralba de Valencia. Otros, en Aragón y Cataluña, pintaban de gules el campo de ese escudo, y la torre de plata. Otros mazonan de sable la misma. Los de la Rioja traen: en campo de sinople, una torre de plata, y saliente de su homenaje, un caballero armado, con una lanza en la mano diestra, y un pendón de plata, de dos puntas, en la siniestra. Otros: De gules, con un castillo de oro. Otros traen un escudo similar al primero: Escudo de sinople y una torre de plata aclarada de azur. Bordura de oro y cinco panelas de gules y en lo alto de ella una cabeza de moro ensangrentada que es la que cortó a un moro Lope García de Salazar en el desafío que tuvo en la ciudad de Toledo.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.
