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Es posible que se llamen así por ser originarios del lugar de Termens, que en la actualidad pertenece al partido judicial de Balaguer, en la provincia de Lérida. Mosén Jaime Febrer en sus Trovas dice que Guillermo de Termens, noble catalán del Condado de Urgel, vendió dos castillos que poseía y con el dinero que obtuvo reclutó gente a su costa para ayudar al rey don Jaime I de Aragón en la conquista de Valencia. Capitaneando a su gente, arrasó todos los pueblos del Valle de Uxó, haciendo ricas presas. «Luego que se puso sitio a Valencia ? añade Febrer ? asistió con gran valor a su asedio, en donde fue hecho cautivo, y para su rescate aprontó dos mil monedas de bezantes de oro». Fue premiado con la tenencia de la villa de Villafamés, en la provincia, de Castellón de la Plana, y dejó descendientes en el reino de Valencia. Otro antiguo y muy principal caballero de este linaje fue Oliver de Termens, fundador de la rama de Mallorca. Floreció por los mismos años que el anterior Guillermo y también sirvió al rey aragonés Jaime I, a quien acompañó en la conquista de aquella isla. Dicho monarca le hizo merced de los castillos de San Lorenzo, Estagel y Argelés, y todos los historiadores que tratan con alguna extensión de tal empresa, le mencionan. Algunos de ellos refieren que el día de la muerte de los Montcada comió don Jaime I en la tienda de campaña de Oliver de Termens, y le dijo : «Ben dinat» (bien hemos comido), nombre que aun conservaban aquellas tierras en mediados del pasado siglo, ya convertidas en vasta hacienda del marqués de la Romana. Descendiente de Oliver de Termens fue Juan de Termens, que en el año 1404 recorría con sus bajeles las costas baleares para impedir el desembarco en ellas de los piratas argelinos. Cuatro años más tarde, en atención a su gran experiencia y reconocido valor, se le confió la defensa del cuartel de Portopí, ante el inminente ataque de una armada turca que era esperada en aquellos días. Varios miembro. de esta familia mallorquina de Termens fueron jurados de la ciudad y reino de Mallorca, por la clase de ciudadanos durante los siglos XIV, XV y XVI. Y su varonía terminó con Oliver de Termens y de Oleza, que en el año 1604 fundó un mayorazgo que vino a parar en la casa del marqués de Vivot. También poseyó un vínculo de Termens, con gravamen de nombre y armas, la casa del conde de Ayamans.

Escudos de Armas del apellido:
Los primitivos Termens traian: En campo de oro, cinco pájaros de gules volando, picados y membrados de azur y puestos en sotuer. Estas mismas ostentaban el caballero Guilliermo de Termens, que sirvió a don Jaime I de Aragón en la conquista de Valencia. Y también las de este apellido catalanes y valencianos. Los Termens de Mallorca usaron: Cuartelado en sotuer, 1.º y 4.º, de gules, con una flor de lis de plata, y 2.º y 3.º, de plata, con un creciente de azur ranversado.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas.