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     Apellido vasco, con casa solar en la villa de Amézqueta (Guipúzcoa). Algunos de sus individuos pasaron a Navarra, y en 1777, Miguel, Juan, Joaquín y Martín de Saralegui, sus sobrinos y sus hijos, fueron reconocidos como nobles por la Real Audiencia de Pamplona, después de demostrar que procedían del mencionado solar de Amézqueta.
Algún autor dice que este linaje parece proceder del valle del Baztán, en Navarra, y que su sangre acaso traiga origen de la Casa de los Señores de Contrasta, en la villa de Gauna, de la Hermandad de Iruraiz (Alava).
     También tuvieron casas solares en las villas de Alegría y Villafranca de Ordicia (Guipúzcoa), documentadas en el siglo XVI. Otra casa hubo en la villa de Bilbao.
     Probaron su hidalguía ante las Juntas Generales de Guipúzcoa y sus Justicias ordinarias: Lorenzo de Saralegui y hermano, vecinos de Berástegui, en 1815; Juan Fernando de Saralegui e hijos, vecinos de Berástegui, en 1816; y Juan Fernando de Saralegui y hermanos, vecinos de Berástegui, en 1817.
     Obtuvieron Sello Mayor de hidalguía en la villa de Bilbao: Martín Antonio de Saralegui Aguirre Muguerza y Aguirre, natural de Abalcisqueta (Guipúzcoa) y residente en Somorrostro (Vizcaya), el 8 de Noviembre de 1831; y Ciriano Atanasio de Saralegui Salazar Estanga y Estrada, natural de Aostri, de la Junta de San Martín de Losa (Burgos), y residente en Miravalles (Vizcaya), el 23 de Diciembre de 1816.
     Carlos María Saralegui y Franco, natural de La Graña y vecino de El Ferrol (La Coruña), hizo información de nobleza ante la Justicia ordinaria de El Ferrol en 1793. Era hijo de Leandro Jacinto Saralegui, segundo Piloto de la Real Armada, y de Josefa Franco, nieto paterno de Blas Antonio Saralegui, Contador de Navío, y de Elena Josefa Martínez

Escudos de Armas del apellido:
La Nobleza Executoriada de Navarra dice que los Saralegui originarios de la casa de Amézqueta traían: «Un rey sentado con una espada en la mano y doce piezas de artillería y tres árboles en la parte inferior.»

La casa de la villa de Bilbao: De azur, con una faja de oro, acompañada de dos calderas del mismo metal, una a cada lado. Bordura jaquelada de dos Ordenes de jaqueles de plata y sable. Dívisa: «Sola virtus adiuvat», puesta en letras de oro, sobre una faja de azur, ondulante.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.