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Este apellido tomó su nombre de la planta llamada en Valencia «sisca». Se escribió durante mucho tiempo Siscar y su modificación en Ciscar es moderna. Todos los ascendientes de esta noble casa, hasta el siglo XVIII, se apellidaron Siscar, y el sabio don Gregorio Mayans, cuya madre pertenecía a esta familia, se firmó siempre del mismo modo. El primero que lo castellanizó fue don Gaspar Ciscar y Pascual. Su hijo, don Pedro Ciscar y Fernández de Mesa, continuó firmando como su padre, y sus títulos de licenciado y doctor en leyes, que obtuvo en la universidad de Gandía, fueron expedidos con la modificación de Ciscar. También sus hijos y sucesores no procuraron restablecer la pronunciación y escritura antigua, sino que siguieron manteniendo la modificación hecha en su apellido por los dos antecesores suyos. Los castellanos, cuando pronuncian Ciscar, suelen acentuar la vocal primera, lo que es contrario a su pronunciación gramatical, porque la verdadera pronunciación valenciana es acentuar la última, sin que por eso se ponga el signo ortográfico del acento. RAMA TRONCAL La filiación directa de esta casa comienza en I. Juan Siscar, que nació en Orta (pueblo de la jurisdicción de Tortosa) en el primer tercio del siglo XV y perteneció al brazo noble o militar. Casó con doña Juaneta y ambos se establecieron en Oliva (Valencia), siendo los fundadores de extensa e ilustre familia. De ese matrimonio fue hijo II. Antonio Siscar, nacido en Oliva el año de 1475 y en el mes de marzo de 1500, casó con doña Elfa Escrivá, de la noble casa de los señores de Rotova, y fueron padres de III. Juan Siscar y Escrivá, nacido en Oliva en el año de 1502. Sirvió a Su Majestad con el empleo de capitán de caballos y casó en Oliva, en 1529, con doña Juana Salelles, de noble alcurnia. Entre los varios hijos que tuvieron, el primogénito se llamó IV Antonio Siscar y Salelles, nacido en 1530, que contrajo matrimonio en 1553 con doña Angela Escrivá, y fue su hijo primogénito V. Pedro Juan Siscar y Escrivá, que nació en 1554 y sirvió también a Su Majestad con el empleo de capitán de caballos. En el año de 1576 efectuó su enlace con doña Ana Gomar, y procrearon varios hijos, siendo el único varón VI. Pedro Antonio Siscar y Gomar, nacido en 1580, doctor en leyes y asesor de los jurados de Oliva, que en el año de 1608 casó con doña Marcela Pascual y Guitart, de la que tuvo este solo hijo VII. Pedro Juan de Siscar y Pascual, nacido en Oliva en 1610 y casado en la parroquia de Santa María la Mayor, de la citada villa, el 26 de noviembre de 1632, con doña Magdalena Subirats y Rodríguez, nacida en Denia en 1618. Fue doctor en leyes y asistió a las Cortes celebradas en 1645 en el convento de Predicadores de Valencia, representando el brazo noble o militar. En la comarca de Balaguer, en la provincia de Lérida, radicaron antiguos solares: uno en la villa de Agramunt, y otro en la también villa de Os, ambas del partido judicial de Balaguer, dato que descubre en ellos una misma procedencia, confirmada por la identidad de su blasón. La casa solar de Siscar de la villa de Agramunt (de la que era filial la de la villa de Os) tenía sepultura propia en la capilla de San Francisco de la iglesia de los franciscanos, y en un retablo de la misma, así como en la sepultura, se veía su escudo de armas.

Escudos de Armas del apellido:
Miguel de Salazar dice que este apellido trae: De oro, con una mata de sisca de sinople. Pero éstas debieron de ser las armas primitivas. Las correspondientes a la rama filiada en esta información se organizan así : Escudo cortado: la partición alta, de sinople, con un cordero de oro con banderín de plata cargado de una cruz de gules; medio partido de azur, con una torre de plata, y en su homenaje, un guerrero de oro, de cuya boca sale una cinta de plata con esta inscripción en letras de sable: "Ciste carnem amicun inveni", y la partición baja, de gules, con tres matas de sisca de sinople. Las casas de Siscar de las villas de Agramunt y Os ostentaban: En campo de oro, una caña (siscar) de sinople, puesta en situación de palo y arrancada. Vistas en el retablo de la capilla de San Francisco de la iglesia de los franciscanos en Agramunt. Pedro Costa, y otros autores, modifican los esmaltes de este escudo, poniendo el campo de gules y la caña de oro. Ignoramos con qué fundamento. En expedientes de pruebas de nobleza de la Orden de San Juan, en el retablo de la iglesia de San Francisco y en obras de distintos tratadistas figura dicho blasón con el campo de oro y la caña de sinople, esmaltes que, sin duda, le son mas propios. También son atribuidas a las casas de Siscar las siguientes: En campo de oro, dos troncos de árbol, de gules, puestos en palo y sobre ellos una faja azur con tres estrellas de plata. Armas éstas que corresponden a la casa de Sicart, en Perpiñán, puesto que son iguales a las que dejamos escritas y dibujadas al tratar dicho apellido. A éste, en cambio, no hemos visto que le sea aplicado el escudo de Siscar.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El cordero es el símbolo de la insigne y militar Orden del Toisón de oro, instituida por Felipe II en 1429, y lo llevaron en sus escudos sus caballeros y descendientes. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.