En Cataluña. En 1130 vivía Bernardo de Serra, de la casa establecida en la bahía de Ullestret, de la veguería de Gerona. Los Serra tomaron parte en las conquistas de Valencia y Murcia. Mosén Jaime Febrer nombra a Bernardo Serra, del que dice que tenía su antiguo solar en Salvatierra, refiriéndose sin duda a la villa de Salvatierra de Escar, del partido judicial de Sos y provincia de Zaragoza. Añade «que en el Puig supo resistir como esforzado español el asalto que dieron los moros a la plaza, y que en Rafelbuñol les hizo una gran matanza. Figuraron también los Serra entre los conquistadores de la ciudad de Játiva, donde tuvieron los mayores y mejores heredamientos como caballeros nobles, siendo uno de ellos, Arnaldo Serra, que dejó descendientes en aquella ciudad. Así lo refiere Gaspar Escolano en la segunda parte de sus Décadas de la historia de Valencia, incluyendo en esos descendientes a don Pedro Serra, doctor en ambos derechos, que fue prepósito de Segorbe, luego Arcediano de Barcelona, después obispo de Catania, en Sicilia, y finalmente cardenal del título de Santángel, en 1395, según Panvinio en el libro de los pontífices y cardenales. La familia Serra de Mallorca, muy ilustre y principal, aparece también, en opinión de diversos autores, como originaria de Génova, a pesar de que mucho antes de su instalación en aquella isla ya habían alcanzado notoriedad algunos Serra en Cataluña y Aragón. Las noticias que se tienen de su progenitor acusan que era natural y procedía de Montpellier (Francia), lo cual no se opone a la posibilidad de que fuera oriundo de Génova; pero lo cierto es que tales noticias sólo nombran a Montpellier como punto de su procedencia, sin hacer la más ligera mención de dicha ciudad italiana. Se llamaba ese progenitor de la familia mallorquina Pedro Serra, vivía en el año 1229 y pasó a la conquista de Mallorca bajo los católicos pendones del rey aragonés Jaime I. Sin duda mereció la confianza de ese monarca, puesto que le designó por uno de sus prohombres encargados de dividir en cuarteladas los campos de regadío inmediatos a la ciudad de Palma en 1240, y figuró entre los primeros jurados creados para el régimen municipal de la ciudad y reino. Otro Serra (que pudiera ser el mismo, porque en los documentos de aquella época sólo se cita su apellido) intervino en la conquista de la isla y en el reparto de sus tierras, correspondiéndole una finca y una casa, llamada «Manso Nova», en la villa de Sóller, todo dentro de la porción de don Gastón, vizconde de Bearne.
Escudos de Armas del apellido:
Las usadas por la mayor parte de las familias Serra son parlantes y contienen, como única pieza, una sierra de carpintero. Pero varían los esmaltes del campo y de dicha pieza en las descripciones y dibujos que de ese blasón nos ofrecen diversos autores y documentos. Algunas de esas familias las acrecentaron en la forma que luego se verá, debido probablemente en determinados casos, para diferenciarse entre sí, y en otros por equivocada interpretación de los esmaltes o simple capricho. Hay también escudos de Serra tan distintos del ya indicado, que inclinan a suponer que la procedencia de las casas que los traían no era la misma que de las que llevan en su blasón la sierra de carpintero como pieza principal y generalmente única. Para el más claro conocimiento de esas diferencias, leves unas y totales otras, que en las armas de los Serra aparecen, las marcamos a continuación : La rama de Mallorca fundada por Pedro Serra, natural de Montpellier, que asistió a la conquista de aquella isla, traía, según Bover: En campo de gules, una sierra de carpintero de su color natural. En expedientes de pruebas de nobleza de caballeros Serra mallorquines de la Orden de San Juan, se dice que la sierra es de oro, puesta en situación de palo (o sea, verticalmente), en campo de gules. En otros expedientes de la misma Orden se lee que el campo de ese escudo es de plata, la sierra del color de la madera y la hoja de azur. En un privilegio real concedido a los mismos Serra de Mallorca por Felipe IV, el 20 de marzo de 1645, consta que sus armas eran: En campo de gules, una sierra puesta en el centro verticalmente, con el hierro y la cuerda de plata, y el resto del color de la madera. En la sepultura de Ramón Serra, que data del siglo XIV y existe en la iglesia de Santa María, de la ciudad de Cervera (Lérida), se ven las siguientes : En campo de gules, una sierra de oro, puesta en palo, con el hierro y la cuerda de plata. Estas mismas ostentaban, según Garma y Durán, la casa de Serra en la villa de Puigcerdá (Gerona), pero acrecentadas con una bordura componada de oro y gules. Mosén Jaime Febrer dice en sus Trovas que el caballero Bernardo Serra, que tenía su solar en Salvatierra y asistió a la conquista del reino de Valencia, traía : «Una sierra sobre campo de plata». Omite el color de la sierra. Advertimos que también se mencionan como correspondientes a los Serra de la capital de Cataluña los escudos primeramente descritos, que contienen como única pieza la sierra de carpintero, con la variedad de esmaltes apuntada. Y que J. R. Vila y Garma y Durán recogen, como propio de una casa de Serra, en Barcelona. el siguientes blasón completamente distinto de los que anteceden : En campo de plata, tres cabezas de águila, de sable, arrancadas, y con el cuello introducido en una corona a la antigua de oro y puestas en triángulo. El primero de los citados heraldistas asigna además al apellido Serra, en Cataluña, este escudo : De azur, con un león rampante de oro que sostiene por los extremos, con sus manos, una hoja de sierra de plata. Y Pedro Costa este otro : De plata, con un árbol de sinople arrancado. Otros catalanes : De gules, una sierra de plata puesta en palo y con la cuerda de oro, acompañada de dos estrellas de oro, una en jefe y otra en la punta.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demas hombres. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
