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En ambas formas se encuentra escrito este apellido, principalmente en Cataluña, pero sin duda es uno mismo y con idéntico escudo de armas. Su origen se desconoce. Sólo se sabe que desde antiguos tiempos radicaron familias así apellidadas en Navarra, Cataluña, Mallorca y Valencia. La rama de Mallorca reconocía por tronco a Pedro Sequier, nacido en Navarra, que pasó a dicha isla en el siglo XIV, quedando en ella establecido. Ya en el siglo XV poseían sus sucesores grandes heredades en la villa de Buger, del partido judicial de Inca. Desde Buger se trasladó una línea de esta familia a la villa de Inca, donde se avecindó, y en el año 1510 adquirió, y fundó con ella mayorazgo, la vasta hacienda llamada de «Binisali», que luego experimentó varias divisiones, pero quedando la mayor parte en la casa de Siquier. Aún la poseía en mediados del pasado siglo. En Buger y en Inca desempeñaron siempre los de este linaje los cargos públicos por el estado noble y fueron generosos bienhechores de la iglesia de la villa de Inca, cuya nueva fábrica se debió en gran parte a sus valiosos donativos. El jefe de esta opulenta familia, don Nicolás Siquier y Danús, casó con doña Inés Cardá en 1792 y trasladó su casa a la ciudad de Palma. Su hijo, don Nicolás Siquier y Cerdá, contrajo matrimonio con doña Antonia María Bihiloni, naciendo de este enlace, entre otros hijos, Nicolás, que sucedió en la casa, Leonardo, doctor en ambos Derechos por la Universidad de Madrid, y José Siquier y Bibiloni, capitán de artillería.

Escudos de Armas del apellido:
En campo de azur, una columna de plata, sumada de una cruz del mismo metal, y acostada de otras dos también de plata, en punta, tres estrellas de oro, en situación de faja.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.