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Ya en los comienzos del siglo XIII gozaba de notoriedad este linaje en Cataluña y Mallorca. Y en siglos sucesivos continuaron ilustrándolo muchos de sus miembros con su destacada actuación en empresas militares, en el desempeño de distinguidos cargos públicos y en otras importantes actividades. Los autores catalanes y mallorquines que hemos consultado, nada dicen del origen y arranque de esta familia. Hay, sin embargo, en la provincia de Lérida, dos pueblos denominados Sant Martí; en su partido judicial de Tremp, y otros dos en el de Cervera, cuyos nombres pudieran tener relación con el del apellido. Pero no abona esa suposición la falta de noticias sobre alguna vieja casa solar de este linaje radicada en dicha provincia. La hubo en cambio, muy antigua y principal, en la ciudad de Gerona, y en el claustro de su catedral se ve la sepultura de Edigue de Santmartí, que data del año 1405. Otra casa radicó en el lugar de Vilovi, del partido de Santa Coloma de Farners, en la citada provincia. Con más de siglo y medio de anterioridad a dicha fecha había pasado el linaje a Mallorca, en cuya conquista, año 1229, acompañaron a don Jaime I de Aragón, los caballeros Ramón, Pedro, Guillermo, Francisco y Ferrario de Santmartí. A Ramón, que era capitán de las tropas conquistadoras, le correspondieron en el reparto general dos casas de las quince que tuvo el rey mallorquín en la Almudayna, llamadas «Lalberg d'Azambo» y «Lalberg Abuzait» ; dos raales y una alquería en el término de Petra, y otras alquerías en diversos puntos, entre ellas la de «Lluch-mayor», que en la actualidad conserva su nombre convertida en villa. A Pedro le dieron ochenta cuarteradas en el término de la ciudad de Palma. Guillermo, según las crónicas, marchó con el conde don Nuño al recobro de la fuente de Canet. Francisco firmó en calidad de testigo, el 13 de septiembre de 1230, la donación que hizo don Jaime I a favor de la religión antoniana. Y a Ferrario, que era paborde de la catedral de Tarragona, le asignaron en el mismo reparto general numerosos molinos, caballerías y posesiones y la isla Dragonera. Pocos años más tarde era notorio el florecimiento en Mallorca de los descendientes de los Santmartí mencionados. En 1279 fue de embajador a la corte de Aragón Jaime de Santmartí, y hallándose allí se le designó para prestar homenaje al rey aragonés Pedro III por el feudo que tenía sobre Mallorca. Tanto las ramas catalanas como las mallorquinas enlazaron con distinguidas familias. Una se apellidó Santmartí Sarroca. 

Escudos de Armas del apellido:
Las de la casa solar de la ciudad de Gerona : En campo de oro, una cruz flordelisada de gules. Así se ven en la sepultura de Edigue de Santmartí en el claustro de la catedral de Gerona. Las de la casa del lugar de Vilovi : En campo de gules, un billete de oro cargado de una campana de azur. Los apellidos Santmartí Sarroca usaron : De gules, con una campana de plata, cargada de una pequeña estrella hueca y de gules entre dos filetes del mismo color. La rama de Mallorca traía : Escudo cuartelado: 1.º y 4.º, de plata, con dos fajas de gules, y 2.º y 3.º, de oro, con una campana de gules. Heraldistas catalanes asignan también a otros Santmartí los siguientes blasones : De azur, con una campana de plata, y en la punta cuatro ceñidores ondulados también de plata. De gules, con una cruz floreteada y hueca de oro. Y de oro, con tres campanas de azur, cargada cada una de dos filetes de oro y puestas en triángulo.             

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. Los billetes simbolizan la sabiduría dedicada a la defensa de la verdad, pues denotaban virtuosidad y honradez, ya que de cualquier lado que se vuelvan siempre quedan derechos. Para otros constituye un símbolo de franqueza, por recordar las piedras o fitas con las que se dividían los términos jurisdiccionales. La campana en armería, es un mueble parlante, por avisar la venida de los adversarios, y también por ser símbolo de doctrina y predicación. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La cruz floreteada se puso en memoria de la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.