Antiguo y noble linaje originario de Francia, tan antiguo que, según una extensa genealogía que Piferrer inserta, se remonta su arranque al año 600, figurando un siglo después, como descendiente directo suyo, el emperador Carlo Magno, y como continuador de la estirpe su hijo Pipino, rey de Italia, cuyos sucesores la mantienen de padres a hijos durante muchos siglos hasta comenzar el XVIII, en que pasó el linaje a España, y más concretamente a Mallorca. También los encontramos en Vizcaya. No entramos a referir esa genealogía por la mucha extensión que tiene y las inevitables dudas de veracidad que despiertan sus primeras generaciones a tan lejanos tiempos remontadas y también porque su desenvolvimiento acaece en Francia hasta el año 1708, en que pasa a España el progenitor de la familia, San Simón, de Mallorca, que es la que nos corresponde incluir en esta obra. Ese progenitor fue Luis Francisco de San Simón Mothomer, marqués de Sandicourt y coronel del regimiento de infantería de Berri, ascendido a brigadier en Francia en 1705. Sirvió en España, desde 1708 hasta 1723, al rey Felipe V, alcanzando el grado de teniente general de sus reales ejércitos. Luchó en la Guerra de Sucesión. Había casado con doña Luisa Gabriela de Gourgués, de quien tuvo a Carlos Francisco San Simón, consagrado obispo de Agde en 1750, y asesinado más tarde durante la Revolución francesa.
Escudos de Armas del apellido:
Los San Simón de la casa de Mallorca usaron: En campo de sable, una cruz de plata, cuyos brazos llegan hasta las líneas que cierran el escudo, cargada de cinco veneras de gules, tres en el brazo central y dos en el trasversal. Juan Carlos de Guerra dice que las veneras son de azur, y Piferrer, de su color natural; pero creemos que están más en lo cierto Bover y el doctor Labayru, quienes afirman que son de gules.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El brazo simboliza la fortaleza. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
