Linaje de Aragón antiguo y noble. Pasó a Valencia y Cataluña. Se trata de un linaje muy noble y antiguo de Aragón, donde, desde muy lejanos tiempos, sus hijos tuvieron siempre la calidad de hijosdalgo con las preeminencias y privilegios dignos de su alta alcurnia. Desde los primeros años de la Reconquista, los caballeros de este linaje se distinguieron en la lucha contra los moros. De padres a hijos se pasaba la antorcha de esta pelea, que no cesaba. Sobre todo, esta continua brega guerrera, se cifraba en los moros de Valencia, con los que permanecían en una lucha que parecía no tener fin. Una y otra vez, los Salanova llevaban sus mesnadas a este reino y era la batalla continua entre las huestes cristianas y las sarracenas. Cuando el rey de Aragón decidió emprender la conquista del Reino de Valencia, el que, por aquella época, era el jefe de los Salanova y que llevaba años luchando contra los moros de aquel reino, se apresuró a presentarse ante el soberano para ofrecerle su ayuda, llevando con él a sus hijos, más treinta jinetes cuyas soldadas pagaba él de su propio bolsillo y, por si era poco, hizo una leva entre sus vasallos para incrementar sus fuerzas, ofreciendo al rey un cuerpo de guerreros que le fue muy útil en la lucha. Apenas terminada la campaña de Valencia, don Jaime I emprendió la del reino de Murcia, que por algo le llamaban "el Conquistador", y allí estaban con él los del linaje Salanova, con sus mesnaderos, dispuestos a emprender la nueva empresa, lo que así hicieron y con tal ánimo que en la primera embestida don Pedro Salanova, ayudado únicamente por sus hijos, no sólo venció a un escuadrón de moros, sino que hizo más de treinta prisioneros que prefirieron entregarse antes de morir ante la furia de aquellos esforzados guerreros. En el año 1.294, estando el rey don Jaime II en Barcelona, no tuvo la menor duda en nombrar Justicia del Reino de Aragón a Gimeno Salanova y hay que tener en cuenta que este cargo era por aquella época el más elevado del reino. Jaime Salanova, caballero de la Orden de San Juan, en el Gran Priorato de Cataluña, era comendador de Alguyre en 1285. Y doña Saurina, señora de la misma Orden, vivía en los años de 1330 a 1348.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de oro, un castillo de piedra aclarado de azur, y saliente del homenaje, un león rampante, de gules. Pedro de Salanova, citado por mosén Jaime Febrer, traía: En campo de oro, un castillo de piedra sumado de un león rampante de su color natural. Así las usaron los Salanova de Valencia.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.
