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De acuerdo a la casi totalidad de los genealogistas, el apellido Robredo proviene de Alava siendo por lo tanto, de origen vasco. Se basan en ello para indicar que son del lugar de Osma, del partido judicial de Amurrio (Alava) de donde posteriormente pasaron a Burgos, Valladolid y resto de la Península, como asimismo al continente americano, preferentemente a Méjico. Pero, según otros autores, la auténtica procedencia de este apellido, habría que buscarla en lugares que llevan dicho nombre, con lo cual se trataría de un apellido toponímico. Por cierto, una de sus principales ramás, desgajada del tronco principal se denominó López de Robredo. Los Robredo se distinguieron muy pronto por la nobleza de su linaje y así, entre los caballeros que acompañaron al conquistador español don Hernando de Soto, figura uno llamado Diego de Robredo, aunque no se cita el lugar de su nacimiento. Ante la Sala de Hijosdalgo de la Chancillería de Valladolid hicieron probanza de hidalguía numerosos miembros de este apellido: si se observa la relación de los mismos, fácilmente se comprueba que en su mayoría eran vascos. El antecedente más antiguo del que tenemos datos como reconocimiento de hidalguía se remonta al año 1.522 en la persona de don Juan López de Robredo y don Diego López de Robredo, ambos vecinos y naturales de Vitoria. Algunos años más tarde, concretamente en 1.668, el Corregidor de la Villa de Bilbao certificó la nobleza de don Juan López de Robredo, vecino de Bilbao, pero natural de la villa de Puebla de Arganzón en Burgos. Que en esta provincia, Burgos, existieron nobles casas del apellido Robredo lo demuestra el hecho de que en 1.786 los hermanos Juan y José Robredo de Lea, naturales de Ordenta, Logroño, al ingresar en la Real Orden de Guardias Marinas Españoles, certificaron eran descendientes directos de don Gabriel de Robredo, Hijodalgo del lugar de Gallejones de Valdegmanzas, de la provincia de Burgos.

Escudos de Armas del apellido:
Cuartelado: 1º, de azur, con un castillo o torre de plata, y saliendo del costado derecho del homenaje, un brazo armado con una espada desnuda en la mano; 2º, de oro, con cinco escobas de sinople atadas con cintas de gules y puestas en sotuer; 3º, de plata, con un árbol de sinople terrasado de lo mismo, acompañado de tres martillos, uno en el tronco, muy cerca de la copa, y los otros dos a los lados, y 4º, de oro, con una banda de gules, acompañada, en lo alto, de un león de su color que parece que trepa por ella. Otros traen: En campo de azur, un castillo de plata, y saliendo del costado diestro de la torre del homenaje, un brazo armado, de plata, con una espada en la mano.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. El brazo simboliza la fortaleza. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.