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En Cataluña y Mallorca. Linaje muy antiguo y noble. El rey don Jaime I de Aragón tuvo en tan alto aprecio a Bernardo Rossinyol, que se hospedaba en su casa de Cataluña, según lo refiere el cronista Muntaner. Era caballero muy principal y se estableció en Mallorca poco después de su conquista. Su hijo, Juan Rossinyol, acompañó al citado monarca aragonés, en 1238, en la conquista de Valencia. Así lo atestigua el P. Ribera. Otro hijo de dicho Bernardo Rossinyol, llamado Arnaldo, fue paje de la reina doña Constanza de Aragón. Tanto en Cataluña como en Mallorca dio este linaje muy ilustres varones que brillaron en las armas, en las letras y en las artes, y desempeñaron cargos preeminentes de la Iglesia, de la diplomacia y de la política; manteniendo el lustre de la familia a través de los siglos.               

Escudos de Armas del apellido:
En campo de gules, dos palos de oro, cargado cada uno de dos ruiseñores de sable, volando. Así se ven en la capilla de Santa María de la catedral de Palma de Mallorca. También usaron esas armas poniendo los palos dentro de un losange.              

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza.