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Apellido catalán originario de la villa de Rialp (cuyo nombre tomó), perteneciente al partido judicial de Sort y provincia de Lérida. Tuvo antigua casa solar en la también villa de Anglesola, del partido judicial de Cervera, en la misma citada provincia. Una rama de Rialp se estableció en Torelló, villa del partido de Vic y provincia de Barcelona, y de esa rama fue I. Ramón de Rialp, marido de doña Isabel Rosselló, y ambos padres de II. Magdalena Rialp Rosselló, natural de Torelló, que casó con Miguel de Parrella Febrer, caballero de San Juan de Jerusalén, y procrearon a III. Ramón de Parrella y de Rialp, natural de Torelló, que contrajo matrimonio con doña María Ignacia de Vivet y de Asprer, naciendo de esta unión: V. Jaime de Parrella Vivet y Rialp, bautizado en Torelló el 13 de octubre de 1768 y caballero de la Orden de San Juan en 1785. Hermanas suyas fueron doña Escolástica y doña Raimunda, señoras del hábito de San Juan, en el Gran Priorato de Cataluña, en 1788. A la misma rama de Rialp, en la villa de Torelló, perteneció José de Rialp que obtuvo privilegio de noble el 20 de abril de 1665. Fue habilitado en Cortes en los años 1701 y 1702. En 1925, Claudio de Rialp y Navinés fue creado barón de Rialp por el rey Alfonso XIII.

Escudos de Armas del apellido:
En campo de plata, un monte al natural del que brota una fuente cuyas aguas inundan su falda. Así se ven en la sepultura de los Rialp, que data del siglo XV, en la iglesia parroquial de Anglesola.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo.