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Origen y significado del apellido PARRA
En el Museo del Teatro de Caesaraugusta de Zaragoza se encuentra una moneda del año 33 D.C. con el apellido de dos dunviros de Zaragoza. Uno de ellos se llamaba Cayo Pomponio Parra.
Se cree que el origen del apellido Parra procede de los lejanos tiempos de la Reconquista en los cuales diversos caballeros prestaron sus servicios a reyes y nobles españoles que lucharon contra los musulmanes. Así el apellido establece solares muy importantes en tierras de Andalucía, destacando las casas de Albacete, Sevilla, Jaén y Linares (Jaén). Las tierras que se ocupaban en las conquistas eran otorgadas a estos valerosos caballeros que establecieron el linaje familiar en dichos lugares. Posteriormente, miembros de la familia Parra se trasladaron a otras zonas de la Península Ibérica.
El apellido Parra es castellano de origen toponímico y amplia difusión, originario de aquellos lugares llamados Parra que existen en España, nombre procedente de la voz parra “emparrado, enrejado, huerto cercado”.
Hoy el apellido se halla repartido por toda España, si bien sus primitivos solares estuvieron en la antigua Castilla.
Los de este apellido son hijosdalgo originarios de la villa de Espinosa de los Monteros, del partido judicial de Medina de Pomar, provincia de Burgos, en la que tuvieron su solar.
Otras familias hubo en las montañas de Cantabria, León y la Rioja, desde donde unas ramas pasaron a Extremadura, Andalucía y al resto de España.
Probaron los Parra de las distintas casas su hidalguía a lo largo de los siglos, ante las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada, así como su nobleza para ingresar en las distintas Órdenes Militares.
Así ante la Real Chancillería de Valladolid vieron reconocida su nobleza: Agustín Parra, vecino de Brieva (La Rioja), en 1768; Juan Félix Parra y Miguel Parra, vecinos de Brieva de la Sierra de Cameros (La Rioja), en 1801; Santiago Parra, vecino de Viniegra de Arriba (La Rioja), en 1762 y Blas Parra Cañas, vecino de Anguiano (La Rioja), en 1727.
Igual probanza hicieron ante la de Granada, Bartolomé Parra, vecino de Logrosán (Cáceres); Fernando Parra, vecino de San Lúcar de Barrameda (Cádiz), en 1698; Martín Parra,vecino de Trujillo (Cáceres), en 1556; Sebastián Parra y Arcos, vecino de Tarifa (Cádiz), en 1772.
Una familia Parra, moró en Añover de Tajo, villa perteneciente al partido judicial de Illescas, provincia de Toledo; otra en las ciudades de Sanlúcar La Mayor y Sevilla, y otra, apellidada Martín de la Parra, en la villa de Borge, del partido judicial de Colmenar, provincia de Málaga.
Fernando de la Parra fue uno de los conquistadores de las provincias del Perú y Quito. Sirvió con sus armas y caballo, así consta, en la compañía del Adelantado Belarcázar y de otros capitanes, en muy importantes acciones; ayudó a ganar las sierras Cibante y Copocopugua; acompañó al Virrey Blasco Núñez Vela en su recorrido por la provincia de Popayán; volvió con él a la ciudad de los Reyes, donde Gonzalo Pizarro les combatió y derrotó, quedando primero prisionero y siendo luego desterrado a Chile de donde, juntamente con otros soldados, marchó a Nueva España, para volver después al Perú y continuar combatiendo con Gonzalo Pizarro. Felipe II premió sus servicios concediéndole en escudo de armas.
Adán de la Parra fue Inquisidor de la Suprema Inquisición en el año 1639 y dejó fama de hombre de poca piedad.
Probó su nobleza en la Orden de Santiago en 1688.
La heráldica y la genealogía del tronco de un linaje procede de los expedientes personales de los caballeros que pretendían ingresar en alguna de las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara, Montesa y San Juan de Jerusalen. Estos expedientes se contrastaban en el entorno de sus Casas Solariegas por multitud de testigos, algunos de ellos rubricaban sus declaraciones en el mismo documento. Una vez se despachaba el hábito de la Órden correspondiente por el Maestre, se custodiaban los expedientes de ingreso en los "Caput Ordinis" o Casa Central de las Ordenes. Posteriormente se centralizaron en el Consejo de Órdenes y mas tarde, con la desamortización, pasaron a la Sección de Ordenes Militares del Archivo Histórico Nacional. Las recopilaciones de linajes en obras heráldicas y genealógicas han sido numerosas, pero aun así muchos linajes han quedado fuera de estos estudios por no haber vestido el hábito de las Órdenes Militares o incluso por haber cambiado la grafía de sus apellidos en el devenir de los siglos.