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Los de este linaje tuvieron sus casas infanzonadas uno en Asturias, cerca de Gijón, otro en Castilla, al pie de las montañas, junto a Medina de Pomar, y un tercero en Santillana, descendiendo de este último don Sancho de la Peña que hizo asiento en Toledo y fue alcaide de la fortaleza del Puente de Alcántara y de los reales alzares de Jaén, hallándose presente en todas las guerras que sostuvo Enrique IV, a quien sirvió con lealtad e igualmente a los Reyes Católicos en la conquista de Granada. En casi todas las regiones de España hubo casas solares de este apellido, figurando entre las más conocidas las radicadas en las provincias de Zaragoza, Burgos, Santander, Vizcaya, Guipúzcoa, Soria, Palencia Zamora, Salamanca, Avila, Toledo, Guadalajara, Madrid, Cádiz, Valencia, Mallorca, Pontevedra, Oviedo y Canarias. A los Peña de Valencia, se les considera descendientes del caballero Gelacián de la Peña, que sirvió a don Jaime I de Aragón en la conquista de aquel reino. Los Peña de Mallorca tuvieron su casa solariega en la villa de Sóller.cia.

Escudos de Armas del apellido:

Tres estrellas de oro de ocbo rayos en campo rojo y debajo una muralla rota, de oro. Los de Valencia y los de la villa de Sóller, en Mallorca : En campo de oro, una peña con matas y flores nacidas en ella. Que son las que traía, según mosén Jaime Febrer, el caballero Gelacián de la Peña, que sirvió al rey don Jaime I de Aragón en la conquista de Valencia.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida".