Domingo López del Pan, casó con Magdalena González y tuvo a Antonio López del Pan, y casó con Catalina de Vivero y tuvo a Alonso López del Pan, que casó en La Coruña en 1676 con Rufina Rodríguez Dávila y tuvo a Marcos Antonio López del Pan, también natural de La Coruña (1706), que casó con María Ignacia de Castro Barbeito y Figueroa y tuvo a José Vicente del Pan, abogado de la Audiencia del Reino de Galicia; nació en La Coruña en 1740. Pan es un topónimo gallego, de la aldea coruñesa de su nombre, en el municipio de Puente Ceso, parroquia de San Adrián de Cosme. D. José Felipe del Pan, economista y literato coruñés (1821-1891), que en Manila, donde ocupó altos puestos de la Secretaría General del Gobierno, fomentó el periodismo local, se distinguió por su oposición a la inmigración china en el archipiélago. El P. Crespo apuntaba la investigación de la consanguinidad que pudiera existir en cuanto al apellido Pan de la condesa consorte de Casa de Agreda, así como con la ilustre familia de Pan de Soraluce.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
