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Gallego. Extendido por toda la península. El P. Felipe de la Gándara, con la generalidad de los autores, aseguran que el solar de este linaje lo constituyó la fortaleza de Amarante, tres leguas al occidente de la villa de Monterroso, en la ladera del monte Farelo (partido judicial lucense de Chantada). El P. Gerónimo Pardo también coincide con esta opinión , pero dejando entender que el solar primitivo se hallaba asentado en el mismo lugar de Monterroso, aunque agrega que ?tienen otro solar en Nosido, por nombre Amarante, y que era su señor Fernán Rodríguez Noguerol?. Alcanzaron gran relieve los establecidos en tierras de Orense, y en esta misma ciudad (casa número 2 de la Plaza de Trigo). De ambas localidades gallegas procedieron distinguidos caballeros, algunos de los cuales partieron a luchar en Italia y Flandes, como en tiempos heroicos lo habían realizado contra la morisma. Pasaron de Galicia a Medina del Campo, Ocaña, tierras de la Mancha, etc..; y una rama entroncó con ilustres familias de Nápoles. Los de Orense dejaron descendencia en el Nuevo Reino de Granada. Los de este linaje emparentaron con los ULLOA, LEMOS, TABOADA, FERNÁNDEZ DE TEMES (de los cuales a su vez descendían por un costado), NOGUEIRA, GAYOSO, etc.. (V. LEMO; V. PARDO NOGUEROL). Probaron su nobleza en las Ordenes Militares de Santiago (1625), Calatrava (1687), y San Juan de Jerusalén (1655); lo mismo que en la Real Chancillería de Valladolid, donde constan probanzas llevadas a cabo en los años 1575, 1626, 1745, 1771 y 1778. En 1776 también presentó sus probanzas D. Ignacio Ventura Noguerol y Pardo, de Orense. El señorío de Amarante pasó a los LEMOS, señores jurisdiccionales de Ferreira y de Sober, no lejos de Monforte de Lemos. El mayorazgo de Amarante lo fundó D. Diego de Lemos, capitán de Caballos Corazas, señor de Pereira, Sober y Amarante. El condado de Amarante fue otorgado por D. Felipe IV, 31-VIII-1648, a D. Juan de Lemos Sarmiento Ulloa y Acuña, capitán de Infantería de los Tercios de Flandes y Caballos Corazas en Milán, Comisario general de la Caballería en Badajoz, teniente general después de los Reales Ejércitos, que sucumbió luchando en el campo de batalla (V. LEMOS y LÓPEZ DE LEMOS). Últimamente quedó incorporado a los estados de los marqueses de Camarasa y su extenso y riquísimo archivo se custodia con todo primor en el Palacio de los señores Duques de Medinaceli, en la llamada Casa de Pilatos, de Sevilla. Los señores de Amarante fueron protectores del célebre priorato de Villar de Donas, donde tenían sus enterramientos. El pequeño convento se encuentra abandonado, y su iglesia es ayuda de parroquia este antiguo convento, edificio del siglo XII, está a unos 20 Km.. de la capital lucense. En el pórtico de la iglesia y cerca de su puerta principal se halla un sepulcro al lado, que descansa sobre dos leones de piedra, con la estatua yaciente de un guerrero y, a sus pies, un alano; en el frente se distinguen dos piezas armeras; una que representa cuatro palos, rodeados de diez calderos, que es de Noguerol: el mismo que se advierte igualmente sobre la portada que da acceso a la fortaleza de Amarante. Un letrero gótico recuerda el nombre del dueño, cuyos restos se custodian en tal sepulcro: Sepultura de Fernán Ares Noguerol, era de mil cuatrocientos y diez y seis (1.378). En la catedral de Orense (nave lateral del Evangelio, y capilla de San Juan), existen arcos sepulcrales de D. Juan Gayoso Noguerol y de su esposa, del siglo XVIII. Distintos individuos de esta familia usaron los blasones de los TABOADA, y otros los de los NOGUEIRA, como se habrá observado (V. TABOADA; V. NOGUEIRA). Los Noguerol figuraron en distintas milicias religiosas, y sus nombres son recordados por el autor de la Crónica de las Tres Ordenes, de donde los debió tomar el P. Gándara, lo mismo que el curiosísimo Flórez de Ocáriz. Todos recuerdan a Frey Alonso Gutiérrez de Noguerol, que por 1369 era comendador de Belvía, en Calatrava; a Frey Gil Rodríguez Noguerol, casó con Dª.Leonor Díaz; fue maestre de Santiago, y su única hija llamóse Dª.Isabel González Noguerol. Casa de Amarante RUY FERNÁNDEZ NOGUEROL testó en 1324, mandando le enterrasen en el templo de Villar de Donas. Lo mismo que su descendiente. GARCÍA FERNÁNDEZ DE NOGUEROL, que otorgó su última voluntad en 1407, aparece también con el nombre de García Rodríguez de Noguerol; dio condigna esposa en Dª.Isabel de Montenegro, y ambos heredaron de sus mayores el señorío de Amarante, con sus casas y jurisdicciones. Sucedioles su hijo RUY FERNÁNDEZ NOGUEROL, que heredó la Casa y jurisdicción de Amarante, y cuyas posesiones le fueron confirmadas por el rey D. Juan II, así como por los Reyes Católicos. Según Vasco da Ponte, intervino en las parcialidades de los señores de su tiempo, unas veces en favor de D. Diego de Andrade y otras debatiéndose en favor de D. Lope Sánchez de Ulloa, I conde de Monterrey. En las luchas entre el arzobispo de Santiago y el señor de Altamira, mostróse acérrimo defensor del primero. Hallóse en las guerras de Granada, regresando de ellas. Acaso por lo mismo los Reyes Católicos (Consuegra, 17-II-1487) le hacen donación de la tierra de Reboredo (como tuve ocasión de advertir en el archivo de Medinaceli, Sección Amarante, Legajo 1.º, sin numerar). Hija única de este matrimonio fue Dª.ISABEL GONZÁLEZ NOGUEROL, que entregó su mano de esposa a D. Lope Sánchez de Ulloa y Lemos, señor de Ferreira y de Sober, pasando a sus descendientes los estados y posesiones de Amarante (24). Algo debieron heredar los demás hermanos de esta señora, pues el 7-V-1553, D. Lope Núñez de Noguerol extiende escritura de partijas de sus bienes fincables entre sus hijos Pedro Pardo y Juan Martínez, como consta del archivo de San Miguel das Penas, legajo 71, en el archivo de la Casa de Camarasa, hoy en el de Medinaceli.

Escudos de Armas del apellido:
Los de Galicia traen: en campo de oro, un nogal de sinople; bordura de plata, con ocho calderas de sable. Otros de Galicia traen: en campo de oro, tres bastones de gules; bordura de plata, con siete calderas de sable. Otros traen escudo cuartelado: 1.° y 4.°, en campo de gules, una banda de oro entre cuatro flores de lis del mismo metal, y 2.º y 3.º, en campo de oro, un nogal de sinople. Otros: En campo de gules, cuatro palos de plata, recortados; bordura de oro, con diez calderos de sable. Son las mismas que describía ya el P. Gerónimo Pardo como ?cuatro Barras a lo largo (verticales, o séase palos) y diez calderas?, que afirma era las del señor de Amarante, el ya mencionado D. Fernán Rodríguez Noguerol. Variantes: De plata, cuartelado por una cruz llana del mismo metal, y ocho calderos de sable en bordura. De plata, con cuatro palos recortados, de gules; bordura de oro, con diez calderas de sable. La Enciclopedia de los Carraffa, que describe las anteriores, apunta estas otras: De azur, con tres palos recortados, de oro; bordura como la anterior. De gules, con cuatro fajas recortadas de oro; bordura como la descrita últimamente. De plata, con ocho calderas de sable, puestas 2, 3 2 y 1; y entre ellas tres fajas, recortadas, de gules. El IV conde Amarante ( las describe así, como propias de su Casa: ?En campo de sangre, un castillo de oro, con su torre homenaje, y cinco faxas de plata; orla de oro, con once calderas de sable, que son negras?. Los de Orense traían éstas: Un castillo, un brazo con armadura y encima una hoz.. inalmente los Carraffa describen otras Armas, que son las que recoge, de una forma casi idéntica, Juan Flórez de Ocáriz, al tratar de este linaje en su conocida obra: Escudo partido; 1.º partición de oro, con un nogal de sinople, 2.º de plata, con un salvaje al natural, que tiene en la mano derecha una maza y en la izquierda un escudo o rodela de pequeño tamaño.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La armadura es símbolo de defensa y seguridad. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. El bastón simboliza mando militar. El llamado Bastón de Mando es el símbolo de autoridad en alcaldes y funcionarios. Cuatro "bastones" de gules en campo de oro, son las armas de los reyes de Aragón. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El brazo simboliza la fortaleza. Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. Los calderos servían para el manejo de vituallas. Eran antiguamente la marca de ricohombre en España. Viene su origen del pendón y calderas que entregaban los reyes a aquellos magnates que consideraban Grandes del Reino, teniendo entre sus facultades privativas, la de levantar y sostener tropas a sus expensas. Se asocia siempre a la idea de poder y riqueza. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.