En la villa guipuzcoana de Vergara, y en su calle de Barrencale, esquina a la Plaza, hay un solar de este apellido, del que procedió Eugenio Moya y Coxa, cuarto nieto de Jorge Moya, que vivía en Vergara en 1656. José y Cristóbal Moya de la Torre, vecinos de Aracena (Huelva), obtuvieron el 30 de Marzo de 1796 declaración de vizcainía como descendientes de otra casa de Moya, sita en el Valle de Carranza (Vizcaya). Otra casa hubo en la villa de Bilbao. Parece que proceden de la Casa de los MARIÑO. Se dice que este apellido cuenta con una antigüedad de más de diez siglos, y está considerado como el progenitor el caballero gallego Álvaro Mariño, al tomar la vecino de Moya, en Cuenca, que cambió su apellido por el de Moya. El haberlo hecho así fue debido a lo siguiente: «llevado por el celo de servir por la fe contra los moros del reino de Valencia, pasó, acompañado de algunos caballeros de su linaje, a la villa de Moya, que está fundada en Castilla, junto a Valera la quemada». Asaltó y tomó a los agarenos dicha Villa. Moya está a 55 Km.. de Teruel y a 66 de Cuenca. De este hecho nació la copla popular: En la Conquista de Moya Don Álvaro de Mariño Por blasón ganó la escala Y Moya por apellido. Se establecieron en Andalucía y ambas Castillas y ofrece cierto interés saber que de ellos procedieron los de la Casa de Albornoz; por lo que se dijo: «Por Don Álvaro de Moya hay Albornoces agora». Don Álvaro de Moya vivió en Villena, por l 270, y casó con D.ª María García Álvarez, señora que había sido de los estados de Albornoz «y capituló que había de usar de este apellido, como con efecto le llamaron después Álvaro de Albornoz, de quien resultó en Castilla esta ilustre Casa». No era precisamente Álvaro de Moya el de la conquista de esta villa, sino un sucesor suyo, pues el autor que narra lo anterior, hablando de D.ª María García, dice: «A la cual casó el Infante Don Manuel con Álvaro de Moya, caballero esforzado y de la familia de los Mariños, descendiente del que ganó a Moya, y por esto tomó el apellido». Don Rodrigo de Moya, partidario de D. Pedro, el Cruel, pasóse a Aragón cuando D. Enrique procuró su muerte. Fue padre de D. Miguel de Moya, por 1380, que casó con D.ª Juana de Flores y tuvo por hijo a D. Juan de Moya, que se radicó en Úbeda, donde obtuvo reconocimiento de su hidalguía. Etc., etc. (V. la obra citada de Salvador de Moya). Don Bernardo de Fonseca y Pinto, refiriéndose a él, lo cita como rico hombre que siempre se halló junto al rey don Pedro I, de Castilla, "el Justiciero", monarca legítimo castellano a quien dio alevosa muerte su hermanastro, el bastardo de Trastamara, para así escalar el trono de Castilla, introduciendo en él la bastardía hecho desconocido con anterioridad, ya que siempre fue éste un aspecto que se tuvo muy en cuenta por la nobleza. Don Rodrigo de Moya no lo pudo sufrir y fiel a las tradiciones castellanas, se exilió voluntariamente en Aragón, no reconociendo como su rey y señor al de Trastamara. Y éste, ya coronado, quiso recobrar para su bando a los caballeros nobles y de valor, haciéndole llegar su promesa real de que, no sólo no le tomaría en cuenta los servicios que había prestado el rey don Pedro, sino que lo colmaría de mercedes. Pero don Rodrigo de Moya prefirió morir en el destierro, antes de reconocer al de Trastamara como su rey, permaneciendo fiel hasta la muerte a quien había sido su legítimo señor. Uno de sus descendientes fue obispo de Osma y es fama que el rey don Juan II, lo tuvo siempre en muchísima estima, dado que fue hombre ejemplar y justo. Otro de los de este ilustre linaje, don Alonso de Moya, hizo su asiento en el reino de Murcia por los años 1.568 y se halló en las guerras que hubo con ocasión de la expulsión de los moriscos. Don Pedro de Moya fue arzobispo de Méjico, de quien se dice, que fue varón prudente y sabio hasta el punto que fue el primero que introdujo la Inquisición en aquel país.
Escudos de Armas del apellido:
La casa de la villa de Vergara ostentaba un escudo que Juan Carlos de Guerra describe de esta manera: «Una torre puesta sobre dos leones rampantes, que se miran el uno al otro; a cada lado del homenaje una estrella de seis rayos; al flanco derecho, otra torre menor, y al izquierdo, un escudete del mismo tamaño de la torre menor, cargado de cuatro bandas, y nacientes de los cantones altos, dos brazos armados con sendas espadas en las manos, en dirección abajo, uno a cada flanco del escudo.» Omite los esmaltes. La casa de la villa de Bilbao: Partido: 1º, de gules, con una escala de oro, y 2º, losanjado de plata y azur. Otros: partido: 1º; de gules, una escala de oro. 2º; verado de plata y azur. « Y aumentó el escudo de Armas, que por su Casa tenía, la divisa de la escala de oro en campo de sangre. Por eso organizan su blasón de la forma que sigue: Escudo partido; 1.ª partición, de gules, con una escala de oro puesta en situación de banda; 2.ª partición, de plata, con las tres fajas de veros azules en dos Orden es.>>
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. El brazo simboliza la fortaleza. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
