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Asturiano. Se tiene por fundador de este linaje a don Alvar Fernández de Miranda, caballero que gozó de la confianza del rey don Ramiro I, hasta el punto que influyó poderosamente para que el citado monarca se negara a pagar a los moros el tributo de cien doncellas cristianas con el que, en el año 783, el usurpador del trono, Maregato, había comprado la alianza y ayuda de Abderramán I. Fue también uno de los guerreros que más valientemente combatió en la memorable batalla de Clavijo entre los ejércitos de don Ramiro y los de Abderramán y cuyo resultado fue la abolición de tan odioso tributo impuesto a los reinos de Asturias y León. Sobre este tributo entendemos de interés reproducir aquello que escribe Tirso de Avilés: "Y parece que los Concejos de Cangas y Tineo debían por su rata cinco doncellas hijasdalgo y llevándolas cinco moros a quien se habían entregado, en la ribera del río Sil, viniendo de romería de Santiago un Alvaro Fernández de Miranda, se hincaron las doncellas, de rodillas ante él, pidiéndole las librase de los moros, el cual entró en batalla con ellos y los mató y libró a dichas doncellas y las volvió a sus padres y de allí se fue al rey don Ramiro, pidiéndolede merced que no se pagasen de allí en adelante aquellas cien doncellas, mediante ser un menosprecio de la honra de Dios y suya, y a esto le ayudaron otros caballeros dichos Ponce de León. Por ánimo suyo, el rey don Ramiro, juntó a su gente y salió de León contra los moros, los cuales ya venían contra él por haber negado dicho tributo y en la villa de Clavijo fueron vencedores los de don Ramiro con la ayuda del apóstol Santiago que milagrosamente apareció en la batalla, como cuenta la historia del rey don Ramiro I y fue redimido el tributo. Y en memoria de esto se hace una fiesta de las doncellas en la ciudad de León, día de Nuestra Señora de Agosto. Y por esta batalla de dichos cinco moros, de los cuales libró a las doncellas el tal Miranda, fueron dadas por armas a los de Miranda y a los Ponce de León las cinco doncellas". Apellido muy extendido por el País Vasco y Navarra, con casas solares en las villas de Villabona, Cizúrquil y Hernialde; en la anteiglesia de Aya, del partido judicial de Tolosa, y en la de Astigarraga, del partido de San Sebastián, todo en Guipúzcoa. También tuvo casas en el barrio de la Cuadra, del Concejo de Güenes, Encartaciones de Vizcaya; en la ciudad de Olite, del partido judicial de Tafalla, y en la villa de Cascante, partido de Tudela. Estas dos últimás en Navarra. La casa solar de Miranda de la villa de Astigarraga, era una de las originarias y antiguas pobladoras de la provincia de Guipúzcoa, de notorios hijosdalgo al fuero de España. Descendió de ella I. Miguel de Miranda, Señor de dicha casa, que contrajo matrimonio con doña María Miguel de Amásorrain y Aramburu, Señora de la casa de Aramburu, en Artiga. Fueron sus hijos: 1º María Miguel de Miranda y Amásorrain, que sigue. 2º Juanes de Miranda y Amásorrain, que casó con doña Catalina de Murguía, vecina de Astigarraga, a la que hizo madre de a) Bartolomé de Miranda y Murguía, que en su mujer, doña María Juan de Illarreta, tuvo a Pedro y Catalina de Miranda e Illarreta. 3º Francisco de Miranda y Amásorrain, esposo de doña Domenja de Hernialde, vecina de San Sebastián, y 4º Miguel de Miranda y Amásorrain, marido de doña Catalina de Recalde. II. María Miguel de Miranda y Amásorrain fue Señora de la casa de Miranda, y contrajo matrimonio con Domingo de Echeandia, que la hizo madre de 1º María Miguel de Miranda y Echeandia, que sigue. 2º Domingo de Miranda y Echeandia, que casó con doña María Juan de Bulano, de la que tuvo estos hijos: Pedro, Ana, Catalina y María. 3º Catalina de Echandia y Miranda, esposa de Juanes de Larramendi y ambos padres de Juanes, Juan y María de Larramendi y Echandia. 4º Juanes de Echandia y Miranda, que no casó, y 5º María Miguel de Echandia y Miranda, mujer de Juanes de Arrózpide. Con sucesión. III. María Miguel de Miranda y Echandia fue Señora de la casa de Miranda y celebró su enlace con Juanes de Arrieta, naciendo de esta unión: Juanes y Miguel de Arrieta y Miranda.               

Escudos de Armas del apellido:
Las casas de Cizúrquil y Aya: De sinople, con cinco cabezas de niñas o mujeres, tendido el pelo, una venera de Santiago en el cuello de cada una y puestas en sotuer. Rodea todo el escudo por la parte interior, una sierpe de su color natural, juntándose la cola con la boca. Otros en Aya: De gules, con cinco bustos desnudos de mujer, al natural, sujetando cada uno de ellos con las manos, una concha de oro, en la que se miran como en un espejo. Los bustos, puestos en sotuer, y a modo de orla la sierpe de sinople. Los Miranda de Hernialde: De plata, con un águila de sable. Bordura de azur, con las cinco cabezas de doncellas y cinco veneras de plata, alternando. La casa de Miranda en el barrio de la Cuadra en Vizcaya: De gules, con cinco medios cuerpos de mujer desnudos con una venera de oro en el pecho y puestos en sotuer. En torno del escudo dos sierpes de oro, sembradas de sinople, y anudadas una a otra por los cuellos y cola. Otros: En campo de gules, cinco bustos de doncella, más cinco veneras de plata, puestas en cruz; por orla, dos sierpes de sinople, con las cabezas y las colas cruzadas. Otros: Escudo de gules y cinco bustos de doncella puestos en sotuer y cinco veneras de oro interpuestas así; una medalla en el jefe, dos cruces en los flancos, una cruz y una estrella en la punta; en orla dos serpientes con las cabezas y colas cruzadas, en el jefe aquellas y éstas en la punta. Otros, de Linares, en el concejo de Salas (Asturias), traen: en campo de oro, un castillo de piedra, y, saliendo del homenaje, un león al natural. Los de Miranda de Ebro traen: en campo de oro, una banda ondeada, de gules, engolada en dragantes de sinople, linguados de gules, y acompañada de dos estrellas de azur, una a cada lado. Los de Aragón traen: en campo de gules, un brazo vestido de oro, con una espada de plata en la mano, con la guarnición de oro. Los de Navarra traen: en campo de plata, una banda de gules entre diez armiños de sable. Los de Vizcaya traen: en campo de plata, un águila parda, volante; bordura de azur, con cinco cabezas de doncella y cinco veneras de plata. Los de Portugal traen: en campo de plata, un aspa de gules, cantonada de cuatro flores de lis de azur.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. Los armiños, en heráldica, simbolizan la inclinación que tienen los hombres a viajar por tierra y mar; propensión que se atribuye a los Bretones. También representa la Pureza. El uso de traer los armiños por forros en sus vestidos, los Gobernadores y personas de representación, dió motivo a algunos heraldos para tener los armiños por símbolo de Dignidad. Fernando V, rey de Aragon, cuando echó de Calabria al duque de Lorena, descubierta la conspiración del príncipe de Resana, instituyó una Orden  de caballería llamada del Armiño, dando a sus caballeros un collar de oro con un armiño pendiente, y por divisa el epígrafe "Malo mori quam faedari", para mostrar a los caballeros de dicha Orden  que primero se debe morir que faltar a la fidelidad de su príncipe. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El brazo simboliza la fortaleza. El busto significa trofeo, valor, superioridad o despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.