Es de origen castellano este noble linaje, pero desde fecha remota alcanzó gran esplendor e importancia histórica en Navarra, no sólo por las cualidades que adornaron a sus caballeros, sino por los títulos, señoríos, mayorazgos y honores que por sucesivos enlaces matrimoniales con la más rancia nobleza pirenaica, aportaron a sus casas. El primero que pasó a Navarra fue Martín de Mencos y Ollauri, que se avecindó en Puente la Reina, sin duda por ser su tío Fray Martín de Mencos, religioso del convento de la Santísima Trinidad, y luego en la ciudad de Tafalla, donde hizo su asiento definitivo hacia 1420. Su sucesión entroncó con los Echauz, Ayanz de Navarra, Cerborain, Garinoain, López de Dicastillo, Eslava, Manso de Zúñiga, Ezpeleta, Palafox, Bernaldo de Quirós y otras nobles e ilustres familias, y sus caballeros fueron Alcaides de los Reales Alcázares de Tafalla, Monteros Mayores de Navarra, Señores de muchas villas y lugares, y Condes de Guendulain y del Vado, Marqueses de la Real Defensa y del Amparo, Barones de Bigüezal y otros títulos. También ingresaron en distintas Ordenes Militares.
Escudos de Armas del apellido:
Las primitivas del linaje, fueron: De plata, con tres fajas de gules. Algunos autores llaman bandas a estas fajas. Martín de Mencos y Echauz, al casar con una señora de la casa de Cerborain, aumentó sus armas, organizando el escudo de esta manera: Cuartelado: 1º y 4º, de oro, con cinco fajas (también se lee bandas en alguna obra) de gules, que es de Mencos, aunque alterando el color del campo, y 2º y 3º, de plata, con un ciervo andante, de su color, que es de Cerborain. Sus hijos usaron también: Cuartelado: 1º y 4º, de oro, con tres fajas de gules, y 2º y 3º, de plata, con el ciervo de sable, cargado de tres estrellas de oro. Algunos autores dicen que los ciervos son de sinople.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza. El ciervo simboliza ánimo esforzado, que saca y recobra energías aun en las ocasiones más adversas. Representa al soldado experimentado y prudente que aguarda cautamente la llegada de sus adversarios.
