Familia navarra noble y antigua, con solar y palacio de armería en la villa de Andosilla, del partido judicial de Estella. Dicen algunos autores que de este solar salieron varias líneas que, apellidándose solamente Martínez, se establecieron en Borja, Mallén y Fréscano, estas dos últimás villas del partido judicial de Borja; en Uncastillo, del partido judicial de Sos, y en Puebla de Alfindel, del partido judicial de Zaragoza, todo en Aragón. También pasaron a la villa de Cárcar, del partido judicial de Estella, en Navarra, donde fueron insaculados en las bolsas de Alcaldes y Regidores Cabos de dicha villa. Una línea de estos Martínez de Andosilla de Cárcar pasó a Tudela, luego a la villa de Ablitas, del partido judicial de Tudela, y más tarde a Borja y Zaragoza. Otra casa de Martínez de Andosilla se fundó en la ciudad de Tudela, y entroncaron sus caballeros con los Gaitán de Ayala. También en Zaragoza, en la calle del Correo Viejo, número 84, propiedad de la familia Aibar, moró otra línea de los Martínez de Andosilla. Dicha casa es hoy el número 7 de la calle de San Félix.
Escudos de Armas del apellido:
Traen las mismás de los Andosilla, y de los Martínez de la villa navarra de Cárcar, o sea: De gules, con una cruz llana de oro, que llena todo el escudo, cargada de cinco lobos andantes de sable.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.
