Este noble y antiguo linaje vasco procede del de Salcedo, como a continuación se verá: I. Fortún u Ortún Sánchez de Salcedo, tuvo, además del hijo legítimo que sucedió en la casa de Salcedo, varios bastardos, entre ellos a II. Sancho Ortiz, el cual entró, siendo muy joven, al servicio de Diego López de Haro, Señor de Vizcaya, llamado el Bueno. Acompañó a este Príncipe cuando se retiró a Marruecos y allí quedó en rehenes para asegurar el pago de algunas deudas que don Diego había contraído, una vez que abandonó África. Se halló en la batalla de las Navas de Tolosa. De regreso en Vasconia, le comenzaron a llamar Marroquín, por su larga permanencia en Marruecos; sobrenombre que, andando el tiempo, se transformó en apellido de sus sucesores. Pobló en Montehermoso de Salcedo, donde fundó un solar, aunque él vivió casi siempre en Somorrostro. Casó tres veces: la primera, con doña María Ortiz (hija de García Tuerto de Basurto); la segunda, con doña María Sánchez (hija de Jimeno de Muñatones), y la tercera, con doña Juana de Varazeldo. De los tres matrimonios dejó sucesión, siendo hijo del primero III. Diego Sánchez Marroquín, que no tuvo hijos legítimos, aunque sí bastantes ilegítimos, y por esta causa pretendió sucederle su hermano tercero Juan Sánchez Marroquín, valiéndose de su privanza con doña María la Buena; pero Diego Sánchez Marroquín entendió que debía sucederle Diego Pérez de Muñatones, hijo de su segundo hermano Pedro Sánchez Porra de Muñatones, y llamándole a su lado, le dijo: "Sobrino Diego Pérez; del solar de Montehermoso, tú sólo eres legítimo mayor, pues yo no he fijo legitimo..." y le instituyó su heredero. De esta manera, toda la representación de la casa del primer Marroquín vino a recaer en la familia de Muñatones, pero el apellido Marroquín se conservó en los hijos bastardos, que heredaron también parte de los bienes. Figura mucho el apellido Marroquín en los bandos de linajes, pues sostuvieron sus caballeros ruda lucha con los Muñatones, durante cuatro verdaderas guerras. Originario del solar de los Marroquín de Montehermoso, hubo otra casa en la ciudad de Sevilla, de la que fueron Francisco Marroquín de Montehermoso y García de la Cueva, natural de Sevilla y Caballero de Santiago en 1677, y su medio hermano Joaquín Marroquín de Montehermoso y Blázquez, natural de la Isla Margarita, en Indias, y Caballero de Alcántara en 1699.
Escudos de Armas del apellido:
Argote de Molina dice que ostentan las mismás de los Salcedos, o sea: De oro, con cinco panelas de sinople, puestas en sotuer. Juan Francisco de Hita, señala para unos Marroquín que habitaron en el valle de Sauceda, este otro escudo: Partido: 1º, de plata, con un sauce de sinople, y 2º, también de plata, con las cinco panelas de sinople, puestas en sotuer. El mismo autor describe como propias de los Marroquín de Álava y Santander este escudo: De gules, con siete bezantes de oro. Y este otro: De oro, con un castillo de piedra, aclarado de plata, surmontado de una flor de lis de azur y acostado de dos hojas de higuera de sinople, y otra encima de la puerta, perfilada de oro. Del lado derecho de la torre del homenaje, sale un brazo armado con una espada de azur en la mano, y del lado izquierdo sale otro brazo vestido de gules, con unos grillos de hierro en la mano. Miguel de Salazar consigna este mismo escudo, pero variando los esmaltes en la siguiente forma: De gules, con un castillo de oro, sobre ondas de agua de azur y plata, y surmontado de una flor de lis de oro. Las hojas de higuera y los brazos movientes de la torre del homenaje, en igual forma que en el escudo anterior. Este último autor dice, además, que es también propio de los Marroquín este otro escudo partido: 1º, de plata, con las cinco panelas de gules, puestas en sotuer, y 2º, de oro, con un roble de sinople. Los de Salcedo cuartelaron este escudo poniendo en el 1º y 4º las panelas, y en el 2º y 3º el roble. Baños de Velasco, hablando del apellido Marroquí (suponemos que es el de Marroquín que nos ocupa), dice que trae estas otras armas: De plata, con un moro que tiene una cadena al cuello y está moviente del flanco siniestro. Bordura de gules con cuatro sotueres de oro, puestos en los ángulos, y estas letras, también de oro: M. A., en el jefe; R. O., en el flanco siniestro; V. I. en punta, y C. S. en el flanco diestro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. "Los bezantes son figuras redondas, llanas y macizas, siempre de metal porque son una especie de moneda griega, llamada en latin Bizantius, que hoy es la ciudad de Constantinopla, de donde la tomaron por armas los que fueron a la conquista de la Tierra Santa." La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El brazo simboliza la fortaleza. Las familias españolas, que traen cadenas en su blasón, es por la batalla de las Navas, en la que se rompió el palenque de Miramomelín, guarnecido de gruesas estacas y cadenas muy fuertes Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.
