Linaje de Guipúzcoa, muy antiguo. Su primitiva casa solar, llamada Machain-Andia de Suso o Goenecoa, estaba sita entre las villas de Zumárraga y de Legazpia, junto a un arroyo que vierte sus aguas en el río Urola. A mediados del siglo XVI, era dueño de esta primitiva casa Juan Pérez de Machain, quien la vendió el 21 de Enero de 1560 a Juan Machain, venta que impugnó judicialmente otro Juan Machain, "de arriba". Debió anularse la venta, pues a fines del mismo siglo, según consta en el libro de la Cofradía de las Animás de Zumárraga, dicho Juan Pérez de Machain, y su mujer doña María Martín, eran Señores de la casa de Machain-Andia, y en ella vivían con sus hijos y nietos. Fallecido Juan Pérez de Machain, heredó la casa su hija Marina de Machain y Martín, casada con Esteban de Oyarbide, mayorazgo y Señor de la casa de su apellido. Estas dos casas de Machain y de Oyarbide recayeron por herencia en los Marqueses de San Millán. Más tarde, la de Machain pasó a los Condes de Villafranca. Vendida por éstos, quedó después abandonada, y, por último, demolida. Una segunda casa de Machain se fundó en la cuesta de Eizaga, sobre la vertiente del río Oria, en el límite de las jurisdicciones de Zumárraga y Ezquioga. Créese que fue su fundador Martín Pérez de Machain (hermano probablemente de Juan Pérez de Machain, ya citado y esposo de doña María Martín, Señores de la primitiva casa de Machain-Andia), aprovechando para ello terrenos de la dote de su mujer. De esta segunda casa fueron Señores doña María Martín de Machain y Aizaga y su marido Pascual de Yarza, y fue vinculada al mayorazgo instituído por Ignacio de Machain, en 1707. El primer caballero de este linaje de quien se tiene noticia, es Pedro de Machain, Señor de la casa de Machain-Andia, que vivía en 1465, según documentos de la época. Los Machain pasaron a América, radicando principalmente en la Asunción (Paraguay) y en Buenos Aires (Argentina).
Escudos de Armas del apellido:
De plata, con un árbol de sinople, y dos lobos de sable pasantes al pie del tronco. Bordura de gules, con ocho sotueres de oro. Miguel de Salazar dice que los lobos van empinados al tronco del árbol.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.
