Mallorquín. Dice mosén Jaime Febrer que en el sitio de Játiva se hallaba un noble de la Provenza, llamado Morlá, soldado de fortuna, el cual, viendo que un robusto moro de Fez, armado de lanza y escudo, desafiaba a todos, se le puso delante y al primer encuentro le derribó en tierra en presencia del rey, Este, al ver al moro vencido, exclamó : «Muerto le ha como un Cid y merece que en la portada de su casa ponga, campo colorado, la cabeza de Amuley. Yo os hago capitán y os concedo el lugar de Enflorit en Mallorca». Esta familia de Morlá es antiquísima en la villa de Porreras, que pertenece al partido judicial de Manacor. Otra casa hubo en la villa de Alcudia, cuyos individuos prestaron grandes servicios al emperador Carlos V en sus luchas con los comuneros. Para premiarlos, el mismo monarca les concedió el 14 de octubre de 1525 privilegio de franqueza de derechos municipales. En 1521, Antonio Morlá hizo un donativo para socorrer a las necesidades de la isla, y en 1533 fue jurado de la ciudad y reino Rafael Morlá. Juan Antonio Morlá obtuvo del rey don Felipe II privilegio perpetuo de caballero, con fecha 5 de abril de 1572. Gaspar Luis Morlá tue doctor en ambos Derechos, juez de paraje y de bienes confiscados, y el 4 de noviembre de 1599 el rey don Felipe II le concedió privilegio de nobleza. En la ciudad de Palma hubo otra casa de Morlá, que acabó en doña Benita Morlá, hija de Antonio Juan Morlá, último varón de ella, que a principios del siglo XVII casó con doña Francisca de Puigdorfila.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de azur, tres víboras de oro, mordiéndose la cola, formando un anillo y bien ordenadas. Coma ya hemos indicado, Morlá, el caballero provenzal, usó por concesión del rey : De gules, con la cabeza del moro Amuley. En Mallorca usaron después sus descendientes: De azur, con tres víboras de oro, mordiéndose las colas, formando un círculo y puestas en triángulo.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El anillo en la antigüedad era símbolo de distinción. Como toda figura redonda y cerrada simboliza continuidad y totalidad. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento.
