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Dicen algunos tratadistas que este noble y antiguo linaje catalán procede de uno de los cónsules de Roma, y que a él perteneció el general Moragas, que sirvió al emperador Honorio. En varios documentos de la época romana se llama a esta familia «Ecuestre» y «Senatorial». Añaden que de ellos procedió una línea que vino a establecerse a España. Lo cierto es que de este linaje hubo varias casas solares en el Principado de Cataluña. Una de las más principales fue la que radicó en la ciudad de Valls (Tarragona). Pasaron a Mallorca, reino de Aragón y América, como veremos después. EN CATALUÑA Arias Moragas, caballero catalán, se halló con la gente de Aragón y de Navarra en la batalla de las Navas de Tolosa, y Beltrán de Moragas sirvió al rey don Pedro IV de Aragón, llamado «el Ceremonioso». Baltasar de Moragas y Andrés de Moragas asistieron como nobles, y por el brazo de caballeros, a las Cortes de Monzón de 1496, y a las de Zaragoza de 1522, en compañía de Galcerán Castellot de Agramunt y de otros caballeros catalanes. Dice mosén Jaime Febrer, que Guillermo Moragues, noble catalán, dio su consejo al rey don Jaime I de Aragón cuando éste redactó los fueros y leyes de Valencia, como hombre prudente y experimentado. Doña Rosa Moragas, nacida en Barcelona, contrajo matrimonio con Salvador de Fagos, natural de Ariño, en Aragón, y fueron padres de doña Margarita de Fagos y Moragas, que celebró su enlace con Ginés de Luna, de la casa de los condes de Luna y maestre de campo general en Frandes. Doña Consuelo de Moragas y de Quintana fue agraciada, en l876, por el Papa Pío IX, con el título de marquesa de Moragas. De los Moragas de Cataluña procedió también Francisco de Moragas o de Moragues, ciudadano honrado de Barcelona, que casó dos veces, siendo su segunda mujer doña Catalina Boixó, con la que celebró su enlace en la parroquia de San Jaime Apóstol, de Barcelona, el 3 de enero de 1615. Dicha señora era hija de Pablo Boixó, vecino de Vic, y de su esposa, doña Constanza. Procrearon a 1.º Pablo José Francisco de Moragas o Moragues y Boixó, al que sigue 2.º Jerónimo José Francisco Andrés de Moragues y Boixó, nacido en 1638. 3.º Clemente José Joaquín Andrés de Moragues y Boixó, nacido en 1641. 4.º Guillermo Francisco José Manuel de Moragues y Boixó, nacido en 1643. 5.º José Lorenzo Salvador Pablo Narciso de Moragues y Boixó, nacido en 1645. 6.º José Pablo Salvador de Moragues y Boixó, nacido en 1647. 7.º Miguel Pablo Salvador de Maragues y Boixó, nacido en 1647. 8.º Miguel Jerónimo Benito Pablo de Moragues y Boixó, nacido en 1649, y 9.º Mariano Maciano de Moragues y Boixó, nacido en 1654. EN MALLORCA Zurita dice que los de este linaje que se establecieron en Mallorca se apellidaron generalmente Moragues, y cita a Guillermo Moragues, infanzón aragonés, natural de Jaca, que pasó a Palma, poco después de la conquista de esta capital, y con socorro de Rodrigo de Linaza atacó a los moros escondidos en los montes de Felanitx y Artá. Pedro Moragues, de Algaida, en 1285 prestó juramento al rey don Alfonso III de Aragón como diputado de la referida villa de Algaida. Guillermo de Moragues, rico hacendado de Biniforani, prestó también juramento al mismo monarca en nombre de la villa de Buñols. Guillermo Moragues, natural de Valldemosa, sirvió en 1313 a los reyes de Mallorca con una galera propia. En 1408, Bartolomé Moragues fue uno de los encargados para poner la isla en estado de defensa ante el temor de una invasión turca. Arnaldo Moragues, en 1322, fue jurado de la ciudad y reino de Mallorca, y Nicolás Moragues desempeñó el mismo cargo en 1593. De la misma villa de Valldemosa fue Andrés Moragues, padre de Palou Moragues, que en 1435, resultó elegido para asistir a las Cortes de Monzón. Este mismo caballero fundó la casa solar de su apellido en Alcudia, en la que se hospedó el emperador Carlos V cuando en 1535 estuvo en Mallorca. Con este motivo le concedió varios privilegios. Rama hoy extinguida de esta casa fue la que formó Blas Moragues, casado con doña Pericona Fiol de Muro (hija de Pedro Fiol, fundador, en 1516, de un importante vínculo con gravamen de apellido y armas). En 1550, el capitán Moragues defendió contra los moros la villa de Pollensa, y Andrés Moragues, de la Compañía de Jesús, fue gran teólogo y escritor. Murió el 3 de enero de 1631. En el siglo XVII se formaron también en Mallorca tres ramas principales de Moragues: De la primera fue progenitor Mateo Moragues Nicoláu; de la segunda, Juan de Moragues Nicoláu, y de la tercera, Bartolomé de Moragues Nicoláu, los tres hijos de Mateo Moragues y Juliá, señor de la caballería de Estallerich, que fundó fideicomiso en 1601. La rama primera acabó en el siglo XVIII en Miguel Canyellas (hijo de Gabriel Canyellas y de doña Juana de Moragues). A la segunda rama perteneció Guillermo de Moragues, que probó su calidad de noble ante la curia del corregimiento de Palma, según sentencia dictada el 30 de abril de 1784, y fue ciudadano militar de Palma, así como su sobrino, Juan de Moragues, capitán de milicias provinciales desde 1775. La tercera rama creada por Bartolomé de Moragues Nicoláu quedó extinguida en su cuarta nieta Jerónima de Moragues y Villa del Pujol, casada con Juan Bastard de la Torre y Massanet. En las villas de Artá y Petra, de la misma isla de Mallorca, moraron ramas de los Moragues. De la última fue Guillermo Moragues, doctor en ambos Derechos, diputado en las Cortes de Cádiz de 1810 y Gobernador civil de Baleares. Murió el 13 de junio de 1837, siendo magistrado de la Audiendia Territorial de Barcelona. Su hijo, Juan Moragues y Montaner murió siendo magistrado de Canarias. Antonio de Moragues y Cornellá probó su hidalguía para ingresar como caballero cadete guardia marina en 1795. En 1904 obtuvo real cédula de autorización para el uso en España del titulo pontificio de marquesa de Moragas, doña María de la Consolación de Vidal y Moragas, concedido por el Papa Pío IX, en 1876, a su madre, doña María de la Consolación de Moragas y de Quintana.

Escudos de Armas del apellido:
Los Moragas de Cataluña y Aragón: De oro, con un árbol de sinople, terrasado de lo mismo, y bordura de plata, con ocho armiños de sable. Los Moragues de Mallorca: De oro, con una morera de sinople, arrancada. El caballero Guillermo Moragues: De plata, con una zarza de sinople, frutada de sable. Los de Valls (Tarragona) traen: De oro, una morera arrancada de sinople, bordura de plata cargada de ocho armiños.

Simbología de los escudos de Armas: 
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. Los armiños, en heráldica, simbolizan la inclinación que tienen los hombres a viajar por tierra y mar; propensión que se atribuye a los Bretones. También representa la Pureza. El uso de traer los armiños por forros en sus vestidos, los Gobernadores y personas de representación, dió motivo a algunos heraldos para tener los armiños por símbolo de Dignidad. Fernando V, rey de Aragon, cuando echó de Calabria al duque de Lorena, descubierta la conspiración del príncipe de Resana, instituyó una órden de caballería llamada del Armiño, dando a sus caballeros un collar de oro con un armiño pendiente, y por divisa el epígrafe "Malo mori quam faedari", para mostrar a los caballeros de dicha órden que primero se debe morir que faltar a la fidelidad de su príncipe. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida".