Apellido muy extendido por España y Portugal. Dice Juan Baños de Velasco que en Cataluña radicaron casas de este apellido en el término de San Salvador de Cabrera, del partido judicial de Vilafranca del Penedés. Poseyeron un castillo, por lo que se apellidaron también Mora del Castillo. Otra casa catalana hubo en la ciudad de Cervera (Lérida). Más tarde moraron en la ciudad de Barcelona. EN CATALUÑA Deben ser muy antiguos los Mora del Principado, pues dicen algunos autores que poseían en el siglo octavo el castillo de Mora (debe ser Mora de Ebro, en la provincia de Tarragona), para defenderse de los moros. En 1334 vivía Otón de Mora Cabrera, con armas propias. Fueron también barones de Corbera. Otra casa de labradores hacendados radicó en Sant Vicenç de Llavaneres (Barcelona) y de ella procede la reina Fabiola de Bélgica. EN MALLORCA Los Mora pasaron a la conquista de Mallorca con la gente del vizconde de Bearne y quedaron heredados en el distrito de Alaró. Jaime Mora, «Miles», intervino en muchos privilegios que otorgó el rey de Mallorca don Jaime II. Pedro Mora, en 1285, prestó sacramento y homenaje al rey don Alonso III de Aragón, como diputado por la villa de Porreras. Según Piferrer, en su obra "Reinos y Señoríos de España", cuantos afirman que, el apellido, tuvo su origen en la casa de Portocarrero apoyan sus afirmaciones en la siguiente leyenda, "En aquellos calamitosos tiempos en que gemía gran parte de España bajo el pesado yugo de los sarracenos, vivía en el palacio del rey moro de Zamora una princesa de rara y peregrina belleza. Llegó el momento en que fue sitiada Zamora por un ejercito cristiano entre cuyos insignes capitanes, se difundió la fama de la hermosa princesa, excitando en ellos el deseo de verla y obsequiarla, y a fin de no diferir tan anhelado instante, formaban los más osados proyectos quien se propuso conquistar la ciudad. Pero a todos aventajó don Diego de Portocarrero, quien se propuso conquistar la ciudad no antes que la mora, sino esta primero y luego la ciudad. Con este fin, escogió cien guerreros y puesto con ellos de acuerdo, se presentó al rey moro manifestando que por ciertos resentimientos estaban dispuestos, a ponerse a su servicio. Acogió el rey benignamente su ofrecimiento, encargando a don Diego la defensa de uno de los puntos más expuestos y peligrosos, con moros que vigilasen todos sus movimientos. Vanas fueron, todas sus precauciones, en cuantas ocasiones se presentaba batalla, don Diego luchaba contra los sitiadores, logrando al fin que el rey le otorgara toda su confianzas. No le habrían de faltar bríos y arbitrios para ver a la encantadora princesa; y encendiose en ellos tan vehemente pasión que bien pronto no tuvieran nada más que unas mismas miras; y reuniendo todas sus fuerzas, facilitaron a los cristianos la entrada en la ciudad. Convertida la bella mora a nuestra santa religión, recibió el nombre de María de la Presentación Real; y agradecido, el rey de Castilla, a don Diego por sus proezas y en memoria de tan extraordinario acontecimiento, le otorgó que dejase su apellido Portocarrero por el de Mora, llamándose desde entonces don Diego de la Mora, nombre que han conservado sus ilustres descendientes".
Escudos de Armas del apellido:
Los de Mallorca: De gules, con siete castillos de oro, puestos tres, tres y uno en punta, Otros: De azur, con un castillo real de plata, aclarado de gules, con ocho sotueres de oro. El marqués de Llió, de apellido Mora, usaba: Escudo cuartelado: 1.º y 4.º, de gules, con una banda de oro, cargada de tres moras de sable, y 2.º y 3.º, de oro, con un moral, arrancado, de sinople, que es Mora de Cabrera. Otrpos: En campo de sable, una banda de oro cargada de tres moros de sable. Los de Cataluña traen escudo cuartelado: l.º y 4.°, en campo de gules, una banda de oro, cargada de tres moras de gules, talladas de sinople, y 2.° y 3.º, en campo de oro, un moral de sinople, terrasado y orlado de gules. Los de Castilla traen: en campo de oro, un castillo de gules, aclarado de azur, diestrado de un moral, y éste, surmontado de un ciervo al natural. Otros traen: en campo de oro, un roble de sinople y un jabalí de sable, atravesado al tronco. Otros: Escudo partido: lº de azur sembrado de nueve flores de lis de oro. 2º cuartelado: 1º y 4º; de gules y una banda de oro cargada de tres panelas de sable. 2º y 3º; de oro y un árbol a su color.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. El ciervo simboliza ánimo esforzado, que saca y recobra energías aún en las ocasiones más adversas. Representa al soldado experimentado y prudente que aguarda cautamente la llegada de sus adversarios. /var/www/vhosts/39681725.servicio-online.net/priv/m/Mora.jpg
