Dice mosén Jaime Febrer que Pedro Montull vino desde Tolosa, de Francia, a la conquista de Valencia, e hizo tales proezas en presencia del rey don Jaime I «el Conquistador», que éste le colocó entre los sobrestantes que habían de perfeccionar las obras que en Villarreal se habían iniciado. Por el tino que puso en el desempeño de su cargo, cobró fama de prudente. Gaspar de Escolano añade que los Montull que fueron señores de la villa de Cárcer por el matrimonio de mosén Francisco Juan Cucaló de Montull con doña Jerónima de Cruilles (hija del señor de Cárcer), procedían de uno de los hermanos que sirvieron a los duques de Segorbe, al que dio privilegio de caballeros el emperador Carlos V durante las Cortes celebradas en Monzón en 1547. En Valencia desempeñaron los Montull, durante más de doscientos años, los cargos honoríficos del ayuntamiento, por haber sido teniente de almotacén Vicente Cucaló en 1401. Sin duda se llamaron primero Cucaló, hasta que uno de ellos casó con doña Isabel de Montull, hija del baile de Villarreal. Desde entonces los descendientes de dicho matrimonio se apellidaron siempre Montull. El rey don Alfonso V de Aragón les concedió privilegio militar, que fue más tarde ratificado por sentencia dada en la gobernación de Valencia el 29 de octubre de 1500.
Escudos de Armas del apellido:
De gules, con una flor de lis de oro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza.
