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Nobilísimo apellido catalán, y según Jorge de Montemayor, uno de los más antiguos del Principado, con casa solar en la veguería de Lérida. Según el mismo autor pasó a Aragón y Valencia, donde variaron sus individuos el apellido. El cronista Morales dice de este apellido es uno de los más antiguos y calificados, y que procede de uno de los caballeros que en el año 806 el emperador y rey de Francia Ludovico mando a poblar el principado de Cataluña. De este mismo apellido se ocupan también Rafael de Cervera, el marqués de Torres, Juan del Corral y Miguel de Salazar, conviniendo todos en la gran antigüedad e hidalguía de los Molines, caballeros hijosdalgo de sangre, casa y solar conocido. Los mismos autores afirman que la rama troncal se dividió en dos, una de las cuales radicó en Barcelona. Un cronista de Felipe II dice que los Molines eran gentilhombres, pobladores de Lérida. La rama que se estableció en la ciudad de Barcelona tuvo también residencia en el inmediato pueblo de Hospitalet de Llobregat. He aquí la filiación de la rama barcelonesa . I. Francisco de Molines, contrajo matrimonio con doña Petronila Casadevall, y fueron padres de 1.º Francisco de Molines y Casadevall, que sigue, y 2.º José de Molines y Casadevall, auditor decano de la Sacra Rota Romana, inquisidor general de los reinos de España, rector d: la parroquia barcelonesa de Nuestra Señora del Pino, y regente de la Sagrada Penitenciaría. Siendo auditor de la Rota, defendió en Roma la causa del rey don Felipe V, enemistado entonces con el Sumo Pontífice. Posteriormente ocupó el decanado del tribunal de la Rota, y desde 1717 a 1718 fue inquisidor general. Había nacido en 1645 y murió en Milán en 1719. Fue un varón docto y de vida ejemplarísima. Su modestia le hizo renunciar los obispados de Tortosa, en España, y de Cáller, en Cerdeña, y el arzobispado de Zaragoza. Muchas de sus decisiones rotales fueron impresas en Roma en 1728 y recogidas y ordenadas por Francisco Carazza. II. Francisco de Molines y Casadevall casó con doña Mariana Flaquer y Lunell (hija de Bernardo Flaquer, natural de Barcelona). Dicha señora heredó en el pueblo de Hospitalet de Llobregat la casa pairal de su apellido, que se llamó desde entonces Torre Molines, y con cuya denominación es conocida en la actualidad, aunque pasó a la familia España, y reside en ella don Carlos de España y Digoine du Palais. Francisco Molines y Casadevall fue elegido el 30 de julio de 1728 y admitido por los conselleres de la matrícula de ciudadano honrado de Barcelona. En Mallorca radicó una familia apellidada Molinas, con casa solar en la villa de Santa Margarita, del partido judicial de Inca.

Escudos de Armas del apellido:
De gules, con una muela de molino de plata, con la clavija de sable. Los de la villa de Santa Margarita: De gules, un monte de oro sumado de una flor de lis del mismo metal, y acostado de dos ruedas dentelladas, de molino, también de oro.

Simbología de los escudos de Armas: 
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza.