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Procede este apellido de Cataluña, por donde se extendió bastante. Su primitivo solar radicó en la ciudad de Lérida. Algunos de sus antiguos caballeros asistieron a la conquista de Valencia. Pedro Miralles, nacido en Barcelona, fue comandante y cabo de una escuadra cuando el rey don Jaime I «el Conquistador» puso sitio a Sueca. Tuvo un desafío con un robusto moro natural de Meca, al que quitó de un revés la muñeca. Jamás se despojó de la armadura. Así lo refiere mosén Jaime Febrer. Valero Miralles fue otro de los caballeros que tomó parte en la conquista del reino de Valencia. Junto al Grao de Murviedro (hoy Sagunto), hizo una gran presa de ganado vacuno, con lo que se abasteció el ejército en muchos días. Entró en la dehesa con muy poca gente, y dentro de un matorral cautivó veinte moros, con su capitán. Pasaron también los Miralles a la provincia de Alicante, estableciéndose en varios lugares. Luis Miralles fue baile de Novelda, otros vivieron en Monfort. De Cataluña era Mateo Miralles, armado caballero por el rey don Fernando «el Católico» el 15 de marzo de 1493. Bisnietos suyos fueron mosén Jaime Juan de Miralles, Francisco Angel y Cristóbal de Miralles, que residieron en Castellón de la Plana y en Burriana. Los Miralles de la Isla de Mallorca tuvieron su casa solar en la villa de Montuiri, del partido judicial de Manacor. De ella procedió I. Gaspar Miralles, padre, en su mujer doña Francisca Zaforteza, de II. Gaspar Miralles Zaforteza, caballero, que casó con doña Isabel Doms (hija de N. Doms y de doña Onofra Zanglada), y tuvieron a III. Francisco Miralles Doms, bautizado en la ciudad de Palma el 23 de octubre de 1609 y caballero de la Orden de San Juan, ingresado en 1632. Pedro Miralles era diputado de la villa de Alcudia y prestó sacramento y homenaje al rey don Alfonso III de Aragón. Gabriel Miralles, sujeto de calidad y buen soldado, como le llama el cronista Mut, fue en 1434 embajador del duque de Milán al rey de Aragón. Miguel Miralles, de Son Costa de Montuiri, fue perseguido por los Comuneros, en 1522. Miguel Miralles, hijo de la casa solariega de Tagamanent, en Montuiri, fue doctor en ambos Derechos, oidor de la Real Audiencia de Palma y regente de la ciudad de Cáller, en Cerdeña. Felipe III le concedió el 25 de febrero de 1600, privilegio perpetuo de ciudadano. Fue armado caballero el 18 de abril del mismo. Su hijo, Miguel Miralles y Alexó, sirvió de capitán enel ejército de Felipe IV. Este le concedió, en 1616, privilegio perpetuo de nobleza. Francisco Miralles y Alexó ingresó en la Orden de San Juan en 1632.

Escudos de Armas del apellido:
La casa de Lérida : De azur, con un espejo redondo, con dos espejos redondos, guarnecidos y encalados de oro, y pareados. El caballero Pedro Miralles, que pasó a la conquista de Valencia : De plata, con un espejo redondo, con pie y guarnición de ébano. Valero Miralles, otro de los caballeros que lucharon en el reino de Valencia : De azur, con un espejo cuadrado, de plata. En Mallorca : De gules, con dos fajas de plata, cargadas de una cotiza ondulada, de azur, y cinco espejos de oro, redondos, uno en el jefe, tres en el centro, entre las dos fajas y otro en punta. Otros ponen las cotizas de sinople. Otros : De azur, con ocho espejos redondos, de plata, puestos de dos palos. Otros : De azur, con tres espejos de plata, con el mango y la guarnición de sinople y puestos en triángulo. Los de Cataluña traen escudo partido: 1.º, en campo de gules, una torre de plata, y 2.º, en campo de oro, una encina de sinople. Bordura de plata, con ocho espejos circulares. Los de Valencia traen: en campo de plata, un espejo circular, con pie de ébano. Los de Alicante traen: en campo de azur, un espejo, a cuyos lados están mirándose dos garzas reales de plata. Los de Mallorca traen: en campo de gules, dos fajas de azur, perfiladas de plata y acompañadas de cinco espejos redondos, de oro, puestos 1, 3 y 1.

Simbología de los escudos de Armas: 
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.