Linaje catalán, con casa solar en la villa de Martorell (cuyo nombre tomó), del partido judicial de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona). Pasó a la ciudad de Morella (Castellón), y se extendió por Valencia e Islas Baleares. De la primitiva casa de la villa de Martorell procedió Jaime Martorell, de noble alcurnia, que fue tronco de la rama de Martorell que se extendió por Valencia, fundando nueva casa en la ciudad de Játiva, y más tarde en la de Denia (Alicante). Dicho caballero sirvió con gran acierto en la conquista de Valencia, adquiriendo renombre de valiente, según Jaime Febrer, pues apenas descubrían los moros su divisa, huían amedrentados. Jaime I, enterado de su valor, quiso informarse de su ascendencia, y averiguó que era de noble sangre. También se distinguió por el valor con que combatía a los moros un hijo del mencionado Jaime, llamado Arnaldo Martorell. Otro caballero, Juan Martorell, que también tomó parte en la conquista de Valencia, pereció estando sobre el Puig defendiendo su puesto como buen vasallo. Un hijo suyo, émulo de las acciones del padre, quedó como cabo de una cuadrilla de almogávares, los cuales, bien unidos, fueron continua polilla de los sarracenos, según frase de Jaime Febrer, arrebatándoles cuanto podían. El rey don Jaime I le mandó a poblar Puzol, villa que hoy pertenece al partido judicial de Sagunto, y que con la máquina del fenebol pasase a Valencia. De la casa de Martorell en la ciudad de Morella (Castellón) fue: Agustín Martorell, que hizo información de hidalguía ante el notario Narciso Gasulla, juez ordinario de dicha ciudad en 1646. Cuando el rey don Alonso III de Aragón, en 1285, ocupó la isla de Mallorca, le prestaron sacramento y homenaje Arnaldo Martorell, en representación de la villa de Campanet, y Berenguer Martorell, de la de Muro. En 1343, Francisco Martorell fue uno de los caballeros de la ciudad de Mallorca que reconocieron al rey don Pedro IV de Aragón como señor de la isla. Individuos de esta misma familia se domiciliaron en las villas de Montuiri y Pollensa, y en ellas llegaron a disfrutar de gran opulencia. Miguel Martorell, natural de Pollensa, era síndico clavario del reino en 1521. Padeció una cruel persecución de los Comuneros, quienes le saquearon sus heredades. Mateo Martorell fue jurado de Palma de Mallorca en 1499, y otro Mateo Martorell, en 1531, peleó valerosamente contra los moros que desembarcaron en las costas de Pollensa, saliendo gravemente herido. Pedro Martorell, sargento mayor de infantería, sirvió en las guerras de Cataluña y en Italia, en tiempo de Felipe IV. Gabriel Martorell, natural de Pollensa, contaba diecisiete años cuando en 1635 empezó a servir en las guerras de Italia. Hallóse en el sitio de la plaza de Valencia del Po, memorable por haberlo puesto los tres ejercitos de Parma, Francia y Saboya; en el reencuentro del Serau, en el socorro de Gritofe, en el combate de Tornavento, en la presa de los castillos de Montalto y Montegroso y en la presa de Fontane. Hallóse también en el desmurallamiento de San Julián y de Pomar, en los sitios de Vare, Chenchio, Barruga, Crecencia, Villanova, Asté, Triá y Moncalve; en la entrada de la ciudad de Turín, y en otros hechos de armas. Murió en Barcelona el 11 de junio de 1645. En la isla de Menorca aparece ya la familia Martorell a principios del siglo XV. Gabriel de Martorell fundó mayorazgo de su casa en 1439, y sus sucesores fueron jurados de dicha isla por el estado noble. Legítimo sucesor del mencionado Gabriel de Martorell fue I. Gil Martorell, natural de Menorca, esposo de doña Agueda de Squella, de igual naturaleza, y ambos padres de II. Juan Martorell de Squella, natural de Menorca, del consejo de S. M. y regente de la chancillería de Mallorca, que contrajo matrimonio con doña Práxedes de Squella, de la misma naturaleza (hija de Rafael de Sque]la y de doña Marciana Gomella, ambos de Menorca). Procrearon a 1.º Rafael Martorell de Squella, natural de Menorca y caballero de la Orden de Calatrava, en la que ingresó el 16 de octubre de 1680, y 2.º Juan Martorell de Squella, natural de Menorca, del Consejo de S. M. y oidor de Cerdeña. Descendiente de los caballeros anteriores y heredero del mayorazgo fundado en 1439 fue I. Gabino de Martorell y Gomila Squella Guevara, creado marqués de Albranca por real decreto de Carlos IV, dado el 27 de marzo de 1789, merced de la que obtuvo el despacho correspondiente el 20 de diciembre de 1797, creándole vizconde de Dayá. Falleció el 21 de septiembre de 1801. Dejó entre otros hijos a II. Gabino de Martorell, que fue segundo marqués de Albranca y vizconde de Dayá, y tuvo en su mujer, doña N. de Martorell, este hijo III. Gabino de Martorell y Martorell, que nació en Ciudadela el 21 de diciembre de 1811 y fue tercer marqués de Albranca, senador, diputado por Baleares, maestrante de Valencia, gran cruz de Carlos III y gentilhombre de cámara, con ejercicio y servidumbre. Falleció en Madrid el 16 de diciembre de 1886. Había casado con doña María de las Mercedes Bernardina de Fivaller y Centurión Taverner y Orovio, duodécima marquesa de la Lapilla, grande de España, novena marquesa de Monesterio, séptima marquesa de Paredes (hija de los segundos duques de Almenara Alta).
Escudos de Armas del apellido:
Dicen Juan Francisco de Hita y Miguel de Salazar que la casa de este apellido en la villa de Martorell, o sea, el solar primitivo, ostentó: Escudo cuartelado: l.º y 4.º, de azur, con dos fajas de contraveros de plata y azur, acompañadas de dos crecientes del mismo metal, uno en lo alto y otro en lo bajo, y 2.º y 3.º, de oro, con una torre de piedra. El caballero catalán Jaime Martorell que tomó parte en la conquista de Valencia, usaba, según Jaime Febrer: De azur, con un castillo de oro. Así las usaron también en Valencia. El otro caballero, también catalán, Juan Martorell, muerto sobre el Puig, ostentaba: De gules, con una torre de plata, y sobre las almenas, una cabeza de gallo. Otros, también en Cataluña: De gules, con el castillo de oro, puesto sobre ondas de agua de azur y plata. Los Martorell de Mallorca y Menorca: De azur, con una torre de plata sobre ondas de agua de azur y plata. Baños de Velasco consigna (ignoramos con qué fundamento) como propias de unos Martorell de Valencia que no procedían de Cataluña, estas otras armas: De oro, con un grifo de gules, y bordura componada de ocho piezas, de plata y gules, cuatro de cada esmalte. Por último, el expediente de pruebas de nobleza del caballero de Calatrava, Rafael Martorell de Squella, natural de Menorca, contiene el siguiente escudo de armas: De sinople, con un grifo de oro, y bordura de tres órdenes de jaqueles de oro y gules.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
