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Linaje noble y antiguo. Algunos autores opinan que es originario de Francia. Otros, que el apellido es originario de Aragón, aunque su difusión es muy amplia en las Islas Baleares, así como en Cataluña y, algo menos, en el Levante; Valencia, Alicante y Castellón, encontrándose muy poco en la zona centro de la Península y casi inexistente en Andalucía. La historia del linaje relata cómo caballeros, así apellidados, procedentes de distintos puntos del reino de Aragón, acompañaron al rey don Jaime I, a la conquista del Reino de Mallorca. Una vez establecida dicha conquista, estos caballeros entraron en el reparto de tierras efectuado por el citado rey entre aquellos que le habían ayudado a alcanzar la victoria, por lo que quedaron muy bien "heredados", determinándoles a permanecer en aquella isla y establecer en ella sus casas solares que dieron paso a numerosa descendencia. Es lo cierto que en la región catalana hubo varias casas solariegas de Martí: Una, en la ciudad de Barcelona, de la que procedió Melchor Martí, que pasó a establecerse en Peñíscola, ciudad histórica del partido judicial de Vinaroz (Castellón de la Plana). Dicho caballero tuvo un hijo llamado Baltasar Martí, del que procedió Luis Martí que a principios del siglo XVIII era regidor de Peñíscola y se distinguió defendiendo a la ciudad contra los austriacos. Por esta defensa, Felipe V le otorgó privilegio de nobleza. Posteriormente, su hijo Baltasar Martí fue agraciado con el título de barón de Casa-Blanca, por Real carta de 2 de febrero de 1791, del rey Carlos IV. El 18 de septiembre de 1839 sucedió, en el mencionado título de barón de Casa-Blanca, José Martí y Giner, y el 5 de noviembre de 1859, Arcadia Martí y Grau. El 27 de febrero de 1776 se hizo asiento del título de Barón de Canyelles a favor de doña María Raimunda Martí Minguella, y el 10 de octubre de 1771 se había hecho igual asiento del título de barón de la Blanca a favor de Bernardo Martí y de Prat. Otra casa catalana de Martí, originaria de Francia, radicó en el lugar de Balsereny, del obispado de Vic; en Tortosa y otras en las villas de Tamarit, del partido judicial de Tarragona, y de Pont de Armentera, del partido judicial de Valls, de la misma provincia. Pasaron a la isla de Cerdeña. A la primera de dichas casas perteneció I. Juan Antonio Martí y Planell, natural de Balsereny, que casó con doña Cecilia Fontanelles, natural de la villa de Roda, del partido judicial de Vic, y fueron padres de II. Juan Bautista Martí y Fontanelles, natural de Vic, que contrajo matrimonio con doña Mariana Reixac y Cortada, de igual naturaleza. De esa unión nació III. Bernardo Martí y Reixach, natural de Múnter, en el mismo obispado de Vic, capitán del regimiento de infantería de Asturias y caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 24 de octubre de 1755. De la casa de la villa de Tamarit (Tarragona) fue I. Jaime Martí, que tuvo por esposa a doña María Valls, natural de Ardeña, lugar del ayuntamiento de La Riera y partido judicial de Vendrell (Tarragona). Procrearon a II. Antonio Martí y Valls, natural de Ardeña, que se unió en matrimonio con doña Margarita Gatell, natural de la villa de Altafulla, en el mismo partido judicial de Vendrell (hija de Juan Gatell y de doña Paula Mallofre, ambos de Altafulla). Fueron padres de III. Francisco Martí y Gatell, natural de Ardeña, teniente coronel y capitán de granaderos del regimiento de infantería de Valladolid y caballero de la Orden de Santiago desde el 5 de mayo de 1777. Entre los caballeros franceses Martí que pasaron a España en el transcurso de los tiempos, figura Berenguer Martí, que, acaudillando gente del vizconde de Bearne, tomó parte en la conquista de Mallorca, donde fue heredado con un molino en Sóller y dos alquerías «pro indiviso», con Pedro Vilario y N. Serra. Este mismo Martí u otro de su igual nombre y apellido fue en 1285 uno de los diputados que en nombre de la villa de Selva prestaron sacramento y homenaje al rey don Alonso III de Aragón. Ramón Martí obtuvo la misma honra como representante de Montueri. Pedro Martí, hijo de Pascual Martí, en 1343 juró obediencia y vasallaje al rey don Pedro IV de Aragón, como síndico de la ciudad de Palma, y Juan Martí desempeñó también este honorífico cargo en la villa de Sóller. De esta familia hubo los siguientes jurados mallorquines: Bernardo Martí, en 1353; Lorenzo Martí, en 1382; Bartolomé Martí, en 1391; Berenguer Martí, en 1407 y 1418; Fortezino Martí, en 1417; Nicolás Martí, en 1422; Antonio Martí, en 1430; Ramón Martí, en 1457; Gabriel Martí, en 1465; Pedro Martí, en 1469; otro Gabriel Martí, en 1479; Pedro Martí, en 1485, y Jaime Martí, en 1521. Juan Martí, de Pollensa, obtuvo en 1471 la dignidad política de conseller, Bartolomé Martí, en 1500 y en 1.563, Gabriel Martí por la clase de ciudadanos. La casa de Martí de la villa de Alcudia prestó grandes servicios al emperador Carlos V en la época de los Comuneros, por lo cual el citado monarca le concedió el 14 de octubre de 1525 privilegio de franqueza de derechos e impuestos. Un caballero Martí armó por esa época una galera suya, con la que salió en busca de una mujer que había robado en la catedral el copón con las sagradas formas. Alcanzóla en Marsella, y habiendo regresado a Mallorca, se hicieron grandes fiestas. En señal de victoria, colocó en el capilla de San Pedro una bandera con sus armas, que se conservó hasta 1819, en que un incendio consumió todo lo que se hallaba en la mencionada capilla. Descendiente de los Martí franceses que pasaron a la conquista de Mallorca y Valencia, fue también Vicente Martí, que se estableció en la ciudad de Orihuela (Alicante) y allí fue heredado con el pago de Urchillo. Además obtuvo tierras en Benejúzar, como caballero de la Conquista, y con este nombre y gozando de los privilegios y preeminencias debidas al brazo militar, han sucedido todos sus descendientes, que fueron justicias mayores, jurados y almotacenes. Poseyeron la casa y mayorazgo de Benejúzar y Andrés Marti, casado en Murcia con doña Angela Cuadros, conservó una larga genealogía desde el primer poblador, que fue autorizada por el escribano mayor del Archivo de Orihuela. En la ciudad de Valencia hubo otra casa de este apellido, y de ella fue I. Francisco Martí, natural de Valencia, esposo de doña Milagros Foix, natural de Benicarló (Castellón), y ambos padres de II. Francisco Martí y Foix, natural de Valencia, que celebró su enlace don doña Jerónima Foix, a la que hizo madre de III. Juan Bautista Martí y Foix, natural de Valencia y caballero de la Orden de Montesa, con fecha 2 de marzo de 1629.

Escudos de Armas del apellido:
Los Martí de Pont de Armentera: De gules, con una torre redonda de plata con homenaje; partido de azur, con un sol de oro, y cortinado de plata con un mar agitado de azur y plata. Divisa: «Bona fama proetantior divitis», puesta en letras de gules sobre un volante de plata. Otros, también de Cataluña: De gules, con cuatro fajas vibradas, de plata. Otros, igualmente catalanes: De gules, con una mano de plata. Hita dice que los Martí de la ciudad de Tortosa usaron: De azur, y en punta, ondas de agua de azur y plata. Los Martí de Valencia: De oro, con tres torres de azur puestas en triángulo. Algunos pintan el campo de plata. Los Martí de Orihuela: De gules, y en punta, ondas de agua de azur y plata, y sobre ella un cordero pascual, de plata, con su cruz y bandera, y surmontado de una flor de lis de oro. Otros catalanes, radicados en la isla de Cerdeña: Partido : l.º, las anteriores armas, sustituyendo la flor de lis con una estrella del mismo metal, y 2.º, de oro, con tres bandas de azur. Los Martí de Mallorca: De sable, con dos fajas de plata, y bordura, lisa, de oro. Otros, también de Mallorca: De azur, con un losanje de plata cargado de dos flores de lis de azur, y debajo de ellas, una zorra de su color natural. Los barones de Casa-Blanca, en Valencia: De azur, con unos peñascos o rocas, de su color, al lado diestro, y sobre ondas de agua de azur y plata, algunas ánades que vuelan desde las rocas al lado izquierdo. Hay autores que también asignan a los Martí estos otros escudos: De sinople, con dos espadas de plata con el puño de oro, puestas en sotuer, con las puntas hacia arriba. Bordura de plata, con ocho roeles de azur. Y de plata, con tres fajas ondeadas, de azur, cargada cada una de un pez de oro.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La bandera es la señal o insignia con que se distingue a un cuerpo de tropa. Símbolo de poder y de señorío sobre huestes y vasallos. La bandera se usaba mas en timbres que como divisa del escudo, sin embargo, dentro del blasón suele proceder de caballeros que pertenecieron a la Orden Militar "Caballería de la Razón", que fundó Don Juan I, rey de Castilla, en el año 1385, usando como divisa un estandarte. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El cordero es el símbolo de la insigne y militar Orden del Toisón de oro, instituida por Felipe II en 1429, y lo llevaron en sus escudos sus caballeros y descendientes. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.