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Casa solar el Pazo de Brates, que pasó a los PEDROSA, y del cual era dueño en 1655 Don Pedro Pedrosa y Figueroa, casó con Dª.Aldonza das Seixas (V. PEDROSA). A él estaban anejos el vínculo y patronato de Brates. Alonso Muñiz de Brates fue el fundador del vínculo de Arzúa, así como de la Capilla de San Antonio, en el monasterio de Agustinos de la Magdalena de dicha villa, que dotó espléndidamente, y allí fue sepultado, juntamente con su primera esposa. ALONSO MUÑIZ DE BRATES, señor del Pazo de Muñiz, o de Brates, fue VI abuelo de D. Alejo das Seixas; en 5-XII-1557; fundó el vínculo y mayorazgo de Brates, así como la mencionada capilla de patronato de San Antonio, en los Agustinos de Arzúa (convento que fue trasladado a Santiago, a Nuestra Señora de la Cerca); testó a los ochenta años, en 17-XII-1556; había nacido en 1486; casó con Dª.Urraca Fernández de Sibil, y de segundas nupcias con Dª.Teresa Yáñez; tuvo por hijo a 1. D. Juan Muñiz de Brates, del cual dice su padre, en su testamento, «que lleva veinte años sin saber si es muerto o es vivo»... Le nombra patrón de la Capilla de San Antonio; pero si no apareciere, a la hija del matrimonio de su hija Dª.Teresa con D. Fernando Díaz de Pedrosa. 2. Dª.Teresa, que casó con D. Fernando Díaz (o Pérez) de Pedrosa; tuvo por hijo a a. D. Andrés Pérez de Pedrosa, el Sordo (V. PEDROSA). 3. Dª.Catalina, que casó con Ruy de Sibil. 4. D. Juan, párroco de Villadabil, a quien su padre dejó en herencia el Pazo de Brates.

Escudos de Armas del apellido:
En campo de gules, una torre, con su homenaje, y una cadena saliendo por ambos flancos del homenaje y de la torre, hasta los cuellos de dos perros, sentados a ambos flancos de la entrada de la torre, afrontados, sobre un terrasado de sinople (faltan datos).   

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. Las familias españolas, que traen cadenas en su blasón, es por la batalla de las Navas, en la que se rompió el palenque de Miramomelín, guarnecido de gruesas estacas y cadenas muy fuertes.