Apellido descendiente de los godos, los Morales pueden sentirse satisfechos con su apellido ya que todavía perdura el viejo adagio de ser godo, significa ser de nobleza muy antigua. Baños de Velasco señala que el primitivo solar de los Morales fue el que radicó en el lugar de Cuyedo, de la Merindad de Trasmiera, partido judicial de Santoña, (Santander), desde donde se extendio por toda la Península. Solar que también lo fue del apellido Moral. Tuvo casas en las villas de Corella y de Fitero, del partido judicial de Tudela (Navarra), y en la ciudad de Fuenterrabía (Guipúzcoa). De la casa navarra procedio I. Francisco Morales, natural de Fitero, esposo de doña Agueda Garay, natural de Brea (Zaragoza), y ambos padres de II. José Morales y Garay, natural de Brea, que casó con doña María Serrano, natural de Morata de Jalón (Zaragoza) (hija de Miguel Serrano, natural de Cascante, y de doña Simona Jaime, natural de Morata de Jalón). Procrearon a III. Antonio Morales y Serrano, que nació en Quintanar de la Orden (Toledo), y contrajo matrimonio con doña María Josefa de Cía y Eleta, natural de Pamplona (hija de Juan de Cía, natural de Zarrauz, Navarra, y de doña Ana Fermina de Eleta, natural de Pamplona). De esa unión nació IV. Francisco Morales y Cía, natural de Pamplona y Caballero de la Orden de Carlos III, desde el 13 de Febrero de 1790. En al año 1.477 ya aparece Andrés Morales, un navegante y cartógrafo que vivió durante largo tiempo en las Antillas. Estudio las costas atlánticas y trazó cartas marinas de las costas brasileñas y de las Indias occidentales. En 1.513 se localiza a Ambrosio de Morales, un eclesiástico e historiador. En el año 1.500, vivió, Cristóbal de Morales, en 1.525 era organista y maestro de capilla de la Catedral de Ávila. Viajó a Roma e ingreso como cantor en la capilla pontifica. También, por la misma época (año 1.500) se localiza a Luis Morales, pintor extremeño muy popular, al que se le supone discípulo de Berruguete. El apellido pasó muy pronto a América: Personaje de este apellido fue don Francisco Tomás Morales, militar español que en Venezuela se unió a las tropas realistas de Monteverde, y más tarde se convirtió en el lugarteniente de Boves, al que sucedio en el mando de los Llaneros que lucharon contra los insurgentes independentistas. Remontándose a una mayor antiguedad, puede citarse a don Juan Morales que fue Alguacil de Casa y Corte de los Reyes Católicos en el año 1.489. Por otra parte, fueron muchos los caballeros de este apellido que se distinguieron en las conquistas de Baeza y Sevilla. Su nobleza fue probada repetidas veces para el ingreso en las diversas Ordenes Militares de Alcántara, Montesa, Calatrava y Carlos III. Por último, se consigna el dato de que en el año 1.692, don Juan de Morales Arce y Reinoso fue creado Conde de la Torre de Arce, en 1.792 don Francisco Javier Morales de los Ríos, Conde de Morales de los Ríos y en 1.856, don Agustín Morales y Sotolongo, Marqués de la Real Campiña.
Escudos de Armas del apellido:
Los de Galicia trajeron por blasón el siguiente: Escudo cuartelado; 1.º y 4.º, tres fajas negras, en campo de plata; 2.º y 3.º, un moral verde, en campo también de plata. (Cf. H. de G., MORALES). Otras traen escudo cuartelado: 1.º y 4.º, en campo de oro, un moral de sinople, y 2.º y 3.º, en campo de plata, tres fajas de sable.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general.
