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de Noya y de Santa Cristina de Barro PEDRO DE CALO MONTENEGRO, casó con Dª.Elvira Oanes da Costa y Lamás (V. ACOSTA, Señores de Quindimil, Goyanes e Isla de Sálvora, con sus linajes casas y fortalezas; tuvo por hijo a RUY PÉREZ DA COSTA CARANTOÑA Y MONTENEGRO, que casó con Dª.Inés de Mendoza y Bermúdez, de la casa de Nogueira, cuyos estados poseían en 1779 los Marqueses de Cañizares; tuvo por hijo a otro RUY PÉREZ BERMUDEZ DA COSTA MENDOZA, capitán. Un hermano suyo fue D. Francisco Bermúdez de Castro caballero de San Juan el cual en su testamento, de 1613, ante el escribano de Noya Juan Martínez, declara tener cuatro hijas monjas: Dª.Juana de Mendoza y C.astro: Dª.María de Guisamonde y Dª.Teresa de Castro y Montenegro, en el monasterio de Sta. Clara de Santiago; y D. Mayor de Castro, en el de Belvís, de la misma ciudad; fue sepultado Don Francisco en el convento de San Francisco de Noya . Ruy Pérez, casó con Dª.María Rodríguez de Castro y Guizamonte; fueron señores de la Torre y estados de la Puebla de Cereijo, Carantoña y coto de Tines, que pasó después a los Condes de Maceda. Ruy Pérez y Dª.María Rodríguez de Castro tuvo por hijo a     1. D. Juan de Mendoza Sotomayor, que sigue la línea 2. Dª.Inés de Mendoza y Montenegro, que casó con D. Juan Varela Mariño y Sotomayor, señor de la fortaleza de Goyanes y Quindimil (algunas veces llamado Jorge Varela de Castro: V. ACOSTA, lugar cit.). D. JUAN DE MENDOZA SOTOMAYOR, capitán, casó con Dª.Mayor Noguerol de Quirós, de la Casa de Boán. Don Juan fue alcalde de Noya en 1631 y 1637. Este matrimonio nos explica varios escudos de los BOAN que hemos encontrado en la iglesia de Sta. María, en el antiguo cementerio interesantísimo de la villa de Noya. De este matrimonio nació D. FERNANDO MENDOZA NOGUEROL, el Mayor, alcalde de Noya en 1653, 56 y 59; regidor partido judicial de Noya; casó con Dª.María Bermúdez de Castro (hija del capitán Juan Romero Bermúdez y de Dª.Catalina Alonso de Pazos, vecinos de la villa de Muros), la cual había casado de primeras nupcias con D. García de Pardiñas Villardefrancos. Dª.María Bermúdez de Castro era hermana de la muy esclarecida señora Dª.Aldonza de Castro Villamarín, esposa que había sido de D. Juan Taboada, conde de Taboada. De este matrimonio nació D. FERNANDO MENDOZA NOGUEROL, el Menor, regidor partido judicial de Noya; se ignora el nombre de su esposa, pero se sabe que fue padre de D. MARTÍN MENDOZA NOGUEROL, natural de Sta. Cristina de Barros, en las inmediaciones de la villa de Noya; casó con Dª.Josefa Fernández Gundín Vázquez de Montaos, y tuvo por hijo a D. JOSÉ FRANCISCO MENDOZA NOGUEROL, natural de la villa de Noya y vecino de la de Santiago, como oficial de la Contaduría y Administración de la Real Renta del Tabaco. Solicitó información de filiación y nobleza, en Santiago, año de 1779, para que el Consejo de Santiago le señalase el estado de hidalgo.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.