ALONSO DE CORREDOIRA, tuvo por hijo a RODRIGO DE SANTILLANA, que fue padre de ALONSO LOPEZ; tuvo por hijo a ARIAS DE LA CORREDOIRA, que casó con Catalina Méndez. Ganó sentencia de hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid, con fecha de 12-I-1512; tuvo por hijo a ALONSO DE GORMAR (O GOLMAR); casó con Dª.Mayor Alonso; tuvo por hijo a ALONSO DE GORMAR, vecino de Carballido, que casó con Dª.Inés García. Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid, litigando porque le habían pedido la sentencia de hidalguía ganada por su padre y no se la habían devuelto: 18-IV-1S31; tuvo por hijo a JUAN DOMÍNGUEZ GORMAR, casó con Dª.Clara Fernández de Cañas, y Tuvo por hijo a ALONSO MÉNDEZ DE GORMAR, el cual Instruyó Juramento en la misma Chancillería, 22-1-1609, con sentencia de Alcaldes de 26-II-1611; del Presidente y Oidores en 23- VI-1611 y 18-V-1613. Hermanos de Alonso Méndez de Gormar fueron: Juan Domínguez de Gormar, Domingo de Gormar, Gómez de Gormar, Gabriel de Gormar y Sebastián de Gormar: todos ellos vecinos de Carballido.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
