Tienda online de heráldica en diversos materiales

Este apellido, netamente gallego, como los de Cagiao, Pombo, etc., que aquí hallaremos, sin duda procede de la feligresía de San Adriao de Madriñán, en el municipio de Lalín. Lo hemos hallado en Colombia, llevado por personas de alta distinción social, y queremos dejar constancia de su origen, aunque no nos conste su hidalguía. De ellos trata el Sr. Arango Mejía en sus Genealogías de Antiotiquia y Caldas, n.º 208 B. D. JUAN MADRIÑÁN, casó con Dª. Ana María Cagiao Pombo, ambos de origen gallego, como lo indican todos sus apellidos; tuvo por hijo al coronel colombiano D. FRANCISCO DE PAULA MADRIÑÁN, que casó con Dª. Belisa Hoyos; fueron padres de D. ENRIQUE MADRIÑÁN CAJIAO, oriundo del valle del Cauca, fundador de esta familia en Antioquia; casó con Dª. Rosa Vázquez y tuvo por hijo a     1. D. Enrique, que casó con Dª. Lucila Díez Perdomo.     2. D. Rafael.     3. Dª. María, que casó con D. Roberto Tobón (hijo de D. Sinforoso Tobón y de Dª. Rosalía Megía)     4. Dª. Amalia, que casó con D. José Ignacio de Márquez.     5. Dª. Rosa, que casó con el general D. Mariano Ospina Vázquez.      

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.