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Estas tres denominaciones recibió este noble linaje vascongado, que tuvo casas en Vizcaya y en Guipúzcoa. En Vizcaya radicaron: Una de las más antiguas, llamada de Inchausti, en la anteiglesia de Santa María de Nachitúa, del partido judicial de Guernica; otra, denominada de Insausti, en la anteiglesia de Gática, del partido judicial de Bilbao; otra, también llamada de Insausti, en Durango, y otra con la denominación de Inchaostegui, en la villa de Bilbao. En Guipúzcoa hubo casas de Insausti, en las villas de Azpéitia, Zumárraga, Azcóitia y Villafranca de Oria. La casa de Inchausti o Inchaustegui, que de estas dos maneras aparece escrito su nombre en la antigüedad, sita, desde tiempo in- memorial en la anteiglesia de Santa María de Nachitúa, fue en su origen una sola casa, pero a mediados del siglo XVI ya existían dos casas de este nombre, formando Cofradía: Una, la casa de Inchausti de Suso, llamada también Goicoa, que quiere decir de arriba, y otra, la casa de Inchausti de Yuso, conocida también por los nombres de Inchausti Beascoa, que quiere decir de abajo. Ramas nacidas de un mismo tronco, las familias de los poseedores de estas dos casas, siguieron enlazando una con otra, buscando así el que su posesión no saliera de la varonía de su apellido. La falta de los primeros libros parroquiales de Nachitúa, debida a un incendio, y la desaparición de los protocolos del siglo XVI, del Escribano de la Merindad de Busturia, hacen imposible aclarar bien la fecha de la organización de la Cofradía y averiguar cuál de las dos casas, de Suso, o de Yuso, fue la primera. De la casa de Inchausti de Suso, era dueño y Señor en 1577, Sancho de Inchausti. La genealogía de su descendencia, hasta fines del siglo XVIII, está detalladamente referida en la "Enciclopedia Heráldica y Genealógica". La casa de Inchausti de Yuso, de la que en el citado año de 1577 era Señor Esteban de Inchausti, la heredó, en mediados del siglo XVII, su tataranieta doña María Juanes de Inchausti y Sáenz de Celoaga, que el 11 de Junio de 1656 casó con Martín de Inchausti y Legarza, Señor de la casa de Inchausti de Suso, y bisnieto del Sancho de Inchausti, ya citado, que era dueño y Señor de esa casa en 1577. Por ese matrimonio se unieron ambas casas de Suso y de Yuso. La primera la heredó Martín de Inchausti e Inchausti, hijo segundo de los citados esposos, y la segunda, Juan de Inchausti e Inchausti, hijo primogénito. De este Juan, Señor de la casa de Inchausti de Yuso, fue sexta nieta doña Delfina de Inchaustegui y Diliz, bautizada en Algorta el 17 de Octubre de 1849, que contrajo matrimonio el 13 de Mayo de 1872, con Sebastián Sáinz y García-Moreno (hijo legítimo de Manuel Ramón Sáinz Blázquez, inscrito, tanto éste como sus antepasados, como hijosdalgo de la villa de Ventrosa, en la que ocuparon los más altos cargos por el Estado Noble, y de doña Manuela Antonio Ramona García-Moreno y Martínez-García, cuyos antepasados gozaron en Ventrosa, de donde son oriundos, de las mismas calidades y prerrogativas que los antepasados de su marido). De esta familia García-Moreno, de la villa de Ventrosa, nos hemos ocupado en la página 287 del tomo XXXVI del «Diccionario de Apellidos», XXXVIII de la "Enciclopedia Heráldica y Genealógica". De don Sebastián y doña Delfina es hijo único Agustín Fernández Sáinz de Inchaustegui y García-Moreno, nacido en Algorta (Guecho), el día 28 de Agosto de 1884, Marqués del Real Socorro y Caballero de la Soberana Orden militar de San Juan de Malta. Casó en Bilbao el 17 de Octubre de 1907 con doña María de los Dolores de Irala y Martínez del Villar, hermana de Juan José de Irala y Martínez del Villar de Arriola y Sáenz de Tejada, Caballero de la Soberana Orden Militar de San Juan de Malta (hijos ambos de Juan José de Irala y de doña Casimira Martínez del Villar). En el actual Marqués del Real Socorro termina, por tanto, la línea primera o troncal de la casa de Inchausti o Inchaustegui de Yuso, de la anteiglesia de Santa María de Nachitúa. Otra línea de la misma casa, la segunda, se derivó de ella en principios del siglo XVII, siendo su fundador Pedro Inchausti y Cea (nieto de Esteban de Inchausti, Señor de la casa de Yuso en 1577), que casó con doña María de Idoliquiz Virandona, Señora de Idoliquiz y de la casa de Obieta en Arrazúa. De este matrimonio fue séptimo nieto Arturo Pardo de Inchausti, Caballero de San Juan desde 1852, Maestrante de Zaragoza desde 1878, Gentilhombre de Cámara de S. M. y Senador del Reino, que casó con doña María Isabel Manuel de Villena y Álvarez Bohorques, Condesa de Vía Manuel, Marquesa de Rafal y de la Puebla de Rocamora, Grande de España y Dama de la Orden de María Luisa. Con sucesión. De las restantes casas de este linaje, en Vizcaya y en Guipúzcoa, proceden otras nobles familias que gozaron siempre de las preeminencias y prerrogativas de los hijosdalgo.

Escudos de Armas del apellido:
Las casas de Inchausti de Suso y de Yuso, de la anteiglesia de Santa María de Nachitúa: De plata, con un nogal de sinople, y dos lobos de sable, pasantes al pie del tronco. Bordura de gules, con ocho sotueres de oro. Estas mismas armas traen las casas de Insausti de la anteiglesia de Gática, en Vizcaya, y la de Zumárraga, en Guipúzcoa. Las demás casas guipuzcoanas ostentaron también estas mismas armas, diferenciándose sólo en la bordura, cuyo campo pintaron de azur, con trece o catorce sotueres de oro. Baños de Velasco y otros autores, señalan también la diferencia de que el nogal aparece frutado de oro. Según el mismo autor, posteriormente han usado los Insausti de Guipúzcoa: Cuartelado: 1º y 4º, de gules, con un castillo de oro de tres torres, y 2º y 3º, de azur, con una flor de lis de plata. Otros: De oro, con un águila de sable. La casa de Inchaustegui en Bilbao: De azur, con nueve palos de oro, y brochante sobre el todo, una barra de plata. Divisa: "Lo primero es navegar."        

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.