Linaje de Vizcaya, al que perteneció I. Martín de Ibieta, que fue esposo de su deuda doña Catalina de Ibieta, y ambos padres de II. Pedro de Ibieta e Ibieta, casado con doña Ana de Ibieta, la que hizo madre de III. Francisco de Ibieta e Ibieta, que contrajo matrimonio con doña María de Gurtubay, y procrearon a IV. Pedro de Ibieta Gurtubay, que celebró su enlace con doña Clara de Uribelarrea, y tuvieron a V. Bartolomé de Ibieta y Uribelarrea, bautizado en Arrazol, el 20 de Enero de 1714, que se unió en matrimonio con doña Micaela de Ibargaray, naciendo de este enlace VI. José de Ibieta y de Ibargaray, bautizado en Axpé el 9 de Noviembre de 1754 y casado con doña Santos González, de la que tuvo a VII. José de Ibieta y González, bautizado en Jalón de Camero (Logroño), el 28 de Octubre de 1782. El 23 de Junio de 1802 obtuvo declaración de vizcainía en la Chancillería de Valladolid.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
