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El muy noble linaje de Mendoza, viene, por línea de varón, de los antiguos Señores de Llodio, que descendían de los primeros Señores de Vizcaya, y por línea de hembra, de una hija del Señor de Mendoza, villa que hoy pertenece al partido judicial de Vitoria, en Álava. Ese entronque se verificó por el matrimonio de Lope Iñiguez, tercer Señor de Llodio y Ricohombre del Rey don Sancho Ramírez de Aragón con la aludida hija del Señor de Mendoza, y por haber heredado los citados esposos el estado y villa de Mendoza, comenzaron sus hijos y los descendientes de éstos a apellidarse Mendoza, apellido que continuó en las ilustres y numerosas ramas de tan esclarecida casa. La troncal fue, como queda dicho, la de los Señores de Llodio; la segunda, la de los Señores de Mendoza; la tercera, la de los segundos Señores de Mendoza, Marqueses de Santillana y Duques del Infantado (de la que se derivaron las líneas de los Condes de la Coruña y Vizcondes de Torija, de los Condes de Mélito y Duques de Francavila, de los Señores de Fresno de Torote, de los Señores de Beleña y Valhermoso de las Sogas, de los Señores de Junquera de Henares, de los Señores de la Torre de Esteban Hambrán, de los Marqueses de la Bala Siciliana y de los Marqueses de Montesclaros); la cuarta, la de los Señores de Mendívil, Condes de Monteagudo y Marqueses de Almazán (de la que se derivaron las líneas de los Señores de Fontecha y la Corzana y Prestameros Mayores de Vizcaya, y de los Señores de Legarda y Salcedo); la quinta, la de los Condes de Priego (de la que dimanó la línea de los Señores de Argal y de Mochales); la séptima, la de los Marqueses de Mondejar y Condes de Tendilla (de la que procede la línea de los Señores de Sangarren); la octava, la de los Marqueses de Cenete y Condes del Cid; la novena, la de los Condes de Castrogeriz (de la que se derivaron las líneas de los Señores de Morón y Condes de Losada y Castilnovo, y la de los Condes de Rivadavia), y la décima, la de los Marqueses de Cañete, Duques de Nájera y de Maqueda y Condes de la Revilla, Treviño y Valencia. También dimanaron de la casa de Mendoza la rama de los Condes de Orgaz, la de los Señores de Torrequebradilla y de Torrejón, y otras que se extendieron por casi toda España. En algunas de esas ramas y líneas abundó el apellido Hurtado de Mendoza.

Escudos de Armas del apellido:
Los Condes de Monteagudo y Marqueses de Almazán y de Cenete, usaron este otro escudo propio del apellido Hurtado de Mendoza, y que data del siglo XIII, siendo el más antiguo que figura en el armorial vasco. Cuartelado en sotuer: 1º y 4º, de sinople, con la banda de oro cargada de la cotiza de gules, por el apellido Mendoza, 2º y 3º, de gules, con diez panelas de plata, puestas en tres palos y una en punta, por el apellido Hurtado. Bordura general de oro, con una cadena de azur ganada en las Navas de Tolosa por Iñigo López de Mendoza.              

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Las familias españolas, que traen cadenas en su blasón, es por la batalla de las Navas, en la que se rompió el palenque de Miramomelín, guarnecido de gruesas estacas y cadenas muy fuertes.