D. PEDRO GUITIÁN casó con Dª. Inés Páramo; tuvo por hijo a D. RODRIGO GUITIÁN Y SOMOZA, bautizado en la feligresía de San Miguel de Paradela (Ayuntamiento del partido judicial de Sarria), 4-XII-1664; casó con Dª. Ana de Neira Teijeiro y Montenegro; empadronado como noble en padrones de Paradela desde 1700 a 1720, lo mismo que su padre; falleció en el lugar de su origen, 9-V-1721; tuvo por hijo a D. PEDRO GUITIÁN Y SOMOZA, bautizado en San Miguel de Paradela, 23-VIII- 1699; casó con Dª. María Liberata Armesto (hija de D. Andrés de Armesto y de Dª. Felipa López); y antes parece que había contraído matrimonio con Dª. Manuela Arias (hija de D. Francisco Antonio Arias y de Dª. Manuela Jacinta de Boado), en Sta. Cristina de Paradela; tuvo por hijo a D. BENITO ANTONIO GUITIÁN Y SOMOZA, vecino de Portomarín, bautizado en San Lorenzo de Paradela, 26-III-1727; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid, 10- VI-1757; y por auto de 28-VII-1758 se ordena que se le despache Real Provincia de hidalguía.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
