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D. ANDRÉS PAN, casó con Dª Catalina Sánchez, y tuvo por hijo a D. DOMINGO PAN, que casó con Dª María García; fueron padres de D. JUAN GARCÍA, que casó con Dª María Barreira y tuvo por hijo a D. FRANCISCO GARCÍA, vecino en Santiago de Compostela, 31-X-1700; casó con Dª Francisca Seoane (hija de D. Domingo Seoane y de Dª Teresa García (Santiago: 15-V-1740); tuvo por hijo a D. MANUEL GARCÍA PAN DE ALDAO, nació en Santiago de Compostela y bautizado allí el 15-VIII-1748; casó con Dª Manuela de Aldao, dueña de las casas solares de Tarabujanes y Paro, descendiente del solar y fortaleza de Castro de Asperón (hija de D. José Cayetano de Aldao y de Dª María Rosa Romero: Santiago, 3-XII-1784); tuvo por hijo a D. MANUEL GARCÍA PAN DE ALDAO Y ANDEIRO, natural y vecino de Santiago de Compostela donde recibió el bautismo, 10-III-1788; empadronado como noble en padrones de su ciudad natal de 1815; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid el 30-VI-1815; Real ProVer de 3- IV-1816. En su expediente va incluido su hermano D. Gregorio bautizado el 14-IV-1789, natural y vecino de Santiago.     

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.               

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.